Un pliegue anómalo

Lo más llamativo del cerebro humano es su superficie densamente plegada, las circunvoluciones corticales. En ellas se distinguen sulci o surcos, las hendiduras, y gyri o giros, las elevaciones tort…

Origen: Un pliegue anómalo

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HangoutEDU: conversando con Francisco Mora sobre Neuroeducación

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ACV y demencia vascular: una investigación

El ataque cerebral o accidente cerebrovascular (ACV) y las demencias son considerados dos enfermedades catastróficas de la neurología. El ACV es la segunda causa de muerte y la primera de discapacidad en el mundo. Puede ocurrir a cualquier edad y va en aumento. Por otro lado, cada tres segundos se diagnostica un nuevo caso de demencia y se calcula que el número de pacientes con este cuadro casi se duplicará cada 20 años.

“Si los costos asociados con la demencia fueran el PBI de un país, sería la décimoctava economía del planeta”, afirma Facundo Manes, director del Instituto de Neurología Cognitiva y rector de la Universidad Favaloro. En América latina esta patología tiene un 7% de prevalencia en la población mayor de 65 años

Pero en este panorama inquietante también puede haber buenas noticias. Un trabajo recientemente publicado en JAMA Neurology por el neurólogo argentino Luciano Sposato, que trabaja en elLondon Health Science Centre, de la Universidad de Western Ontario, en Canadá, y por Vladimir Hachinski, profesor de la misma universidad, muestra que entre 2002 y 2013 hubo un descenso del 32% en los casos de ACV y del 7% en los de demencia de ese estado. Este logro esperanzador se basaría en el control de los factores de riesgo del ACV: la hipertensión, la hipercolesterolemia, la diabetes y el tabaquismo.

Hay dos tipos de demencia -explica Sposato desde Canadá-: una es la degenerativa, que aparece por la pérdida de neuronas con el paso de los años y que todavía no tiene tratamiento. El otro gran grupo se produce como consecuencia de pequeños ACV o infartos cerebrales, que no dan síntomas, pero se van acumulando y con el tiempo conducen a síntomas cognitivos. Lo interesante es que cuando uno ve anatomías patológicas de personas que tuvieron demencia, el 80% tienen estas lesiones vasculares, estos pequeños infartos silenciosos. Quiere decir que si prevenimos esos infartos que ocurren en el 80% de las personas que tienen demencia podremos reducir los casos o retrasarla.”

Según cuenta Sposato, Ontario es una provincia con una población de 14 millones de personas en la que hace alrededor de 15 años se tomó la decisión de llevar adelante estrategias efectivas para prevenir el ACV y tratarlo mejor, una iniciativa que se llamó Ontario Stroke Strategy. El sistema sanitario, que allí es público, comenzó a utilizar más fármacos para controlar la presión y los niveles altos de colesterol, se hicieron campañas para disminuir la incorporación de sal a la dieta y para combatir el tabaquismo, y mejoró muchísimo el tratamiento en la etapa aguda del ataque cerebral. Así, hoy, en Ontario hay un tercio menos de ACV que a principios de siglo.

Es totalmente sorprendente, no estaba en los planes de nadie -subraya Sposato-. Sabemos, por los registros sanitarios, que descendió el ACV. Ahora, por primera vez pudimos calcular con cifras reales y no con estimaciones indirectas que también están disminuyendo los casos de demencia. Es la primera vez que se muestra una disminución de las dos enfermedades neurológicas más catastróficas en una misma población.

Los resultados fueron tan contundentes que los científicos decidieron enviar su trabajo como una research letter para que el mensaje fuera conciso y de alto impacto.

Cristina Zurru, directora de la sección de Enfermedades Cerebrovasculares del servicio de Neurología del Hospital Italiano, que no participó en el trabajo, explica que en el cerebro muchas veces se producen lesiones “silentes” de pequeños vasos o de la microcirculación cuyas consecuencias sólo se advierten años más tarde.

Hoy se sabe que determinados factores de riesgo pueden generar este tipo de daño microvascular silencioso que es el que se lleva la mayor parte del daño cognitivo -dice Zurru-. Está descripto. Muchos pacientes tienen daño vascular y sobre eso se instala la demencia degenerativa. La enfermedad vascular es un predictor de demencia. La hipertensión es el factor más importante, junto con la diabetes y los niveles altos de colesterol. Por eso, hoy por hoy, lo más costo-efectivo para evitar o retrasar la demencia es la prevención primaria: el control periódico de salud.”

Y concluye Sposato: “Sabemos que por cada ACV clínico, hay cinco silenciosos. Si prevenimos estos cuadros, podremos prolongar la calidad de vida”.

Fuente: http://www.lanacion.com.ar/1861489-logran-disminuir-los-casos-de-demencia-previniendo-el-ataque-cerebral

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La amigdala NO es el centro cerebral del miedo. Hallazgos y conclusiones

Por: Joseph E LeDoux PhD

He  estado estudiando la amígdala desde hace más de 30 años. Cuando comencé, la investigación de esta región del cerebro era un campo solitario. El hipocampo era más interesante, y a veces me sentía celoso de la atención que se prestaba debido a su contribución a la memoria. Ahora, es la amígdala la que se encuentra en el candelero.

Esta pequeña nuez neural ha pasado de ser una oscura área cerebral a ser una expresión familiar, casi un sinónimo de “miedo”. Y, para mucha gente, mi nombre-también- es prácticamente un sinónimo de “miedo”. Se entiende que soy quién ha identificado la amígdala como el centro cerebral del “miedo”, Pero, yo no he hecho eso, ni nadie lo ha hecho.

La idea de que el miedo reside en la amígdala es -eso- una idea. No es un hallazgo científico sino una conclusión basada en una interpretación de un hallazgo. ¿Qué hallazgo, qué interpretación, y de donde sale esta interpretación?

El Hallazgo: Si la amígdala se lesiona, estímulos amenazantes previos, comienzan a ser tratados como benignos. El descubrimiento clásico, fue que los monos con la amígdala dañada eran más sumisos o las serpientes ya no provocaban  la llamada, respuesta de lucha-lucha. Estudios posteriores realizados tanto por mí como por otros investigadores, delimitaron el rol de la amígdala en el sistema neural que detecta y responde a las amenazas, y circuitos similares se encontraron operativos en los cerebros humanos.

La interpretación: Si el daño de la amígdala elimina la respuesta a las amenazas, los sentimiento de “miedo” son producto de la amígdala. Las personas responden menos cuando la amígdala está dañada (en los humanos esto puede ocurrir como resultado de epilepsia u otra condición médica o por tratamiento quirúrgico). Pero, esta gente puede todavía sentir “miedo”. En otras palabras, la amígdala es una parte importante del circuito que detecta y responde a las amenazas, pero no es necesario que lo haga sintiendo “miedo”.-

Las imágenes cerebrales de personas sanas (sin daño cerebral), sugieren algo similar. Cuando son expuestos a amenazas, la actividad de la amígdala aumenta y la respuesta corporal ( sudor, taquicardia) aparece. Esto es verdad aún si el estímulo amenazante es presentado en forma subliminal, de forma tal  que la persona no sea consciente de lo que sucede y no responda con miedo. La actividad de la amígdala no supone que la respuesta sea “miedo”.-

La conclusión de que la amígdala es el centro cerebral del miedo asume erróneamente que el miedo y las respuestas provocadas por una amenaza son producto del mismo sistema. Si bien los circuitos de la amígdala son directamente responsables por las respuestas conductuales y fisiológicas suscitadas por las amenazas, no son directamente responsables de las emociones de “miedo”.-

¿Cómo queda entonces la interpretación? Los humanos nos sentimos a menudo asustados cuando nos vemos acorralados en situaciones de riesgo. En otras palabras, estos dos aspectos(la emoción y la respuesta fisiológica) tienden a correlacionarse estrechamente en nuestra conciencia introspectiva. Hablamos de estas introspecciones y las convertimos en experiencias compartidas que se arraigan como verdades naturales.

Mucha gente cree entonces que el miedo es la causa de que un animal o una persona corra ante un peligro; o que la expresión facial clásica que conocemos como “miedo” es una manifestación de sentirnos asustados. Pero, en lo que concierne al cerebro, no siempre es este el caso. El objetivo de la ciencia es ir más allá de lo obvio para develar las verdades ocultas detrás de lo observable.

Una de las primeras cosas que aprenden los científicos es que correlación no implica relación causal. En realidad, hay dos confusiones en este caso:

1) Creer que porque con frecuencia nos sentimos temerosos al responder a un peligro, es el miedo el responsable de que respondamos como lo hacemos y

2)  Creer que porque la amígdala es responsable de responder al peligro, debe también ser responsable de la emoción del “miedo”.-

Desde el principio, mi investigación sugirió que la amígdala contribuye a los aspectos no conscientes del miedo, aquellos que detectan las amenazas y ayudan a manejarlas. El miedo consciente, explico en mis libros The emotional brain (Simon and Schuter, 1996),

Synaptic fear (Viking, 2002), y recientemente, Anxious (Viking,2015), es un producto de los sistemas cognitivos del neocortex que operan en paralelo con los circuitos de la amígdala. Pero la sutil diferencia entre aspectos conscientes y no conscientes del miedo se pierden para la mayoría de la gente.-

La amígdala cumple su papel en el miedo, pero no es el que se describe habitualmente. Su rol es más fundamental y más prosaico. Es la responsable de detectar y responder a las amenazas, y solo contribuye al miedo en forma indirecta. Por ejemplo: las emisiones de la amígdala ocasionadas por la detección de una amenaza modifican el procesamiento de la información en diversas regiones cerebrales, ocasionando secreción de neurotransmisores (noradrenalina, aceticolina, dopamina, serotonina) y hormonas como la adrenalina y el cortisol.

En situación de peligro, estos químicos alertan al organismo de que algo importante está ocurriendo. Como resultado, los sistemas de atención en el neo cortex buscan en el ambiente una explicación. Los estímulos presentes son interpretados en función de recuerdos  de experiencias pasadas. Si el estímulo se reconoce como una fuente de peligro, el esquema “miedo” es recuperado de la memoria.

Mi hipótesis, es que el “miedo” aparece cuando estos procesos (atención, percepción, memoria, alerta) confluyen en la consciencia. Esto solo puede pasar en un cerebro que tiene los recursos cognitivos que le permiten pensar en “yo mismo” o lo que Endel Tuvling ha llamado ” conciencia autonoética”.

No hay nada malo en la especulación en ciencia, pero cuando una interpretación especulativa se enquista en la cultura científica y en la cultura toda. como un hecho incuestionable, tenemos un problema. Esto es muy claro en neurociencia, donde partimos de estados mentales (como el miedo) que tiene interpretaciones históricas, y tratados a las palabras como si fueran entidades que viven en áreas del cerebro (por ejemplo la amígdala).

Resumiendo: no existe un centro del miedo; el miedo es, en mi opinión, mejor entendido como el resultado de experiencias cognitivas conscientes, relacionadas con situaciones de peligro, pero no debería ser confundido con los procesos no conscientes que detectan y controlan las respuestas a amenazas.-

PD: Sospechen de cualquier afirmación relativa a zonas cerebrales como responsables de alguna función. La idea de centros o zonas cerebrales que alojan funciones está siendo abandonada desde la época en que la mayoría de la evidencia surgía de los efectos de lesiones localizadas.

Hoy, pensamos en las funciones como productos de sistemas más que de áreas.Las neuronas contribuyen por ser parte de un sistema, no por estar en u área específica. La amígdala, por ejemplo, contribuye a la detección de amenazas porque es parte de ese sistema.

Y porque sea así no significa que sea la única función a la que contribuye. Las neuronas de la amígdala, por ejemplo, son también parte del sistema de procesamiento de significado de estímulos como el comer beber, sexo y drogas adictivas.-

 

twitter: @theamygdaloid

Facebook: www.facebook.com/joseph.ledoux

LeDoux Lab website: www.cns.nyu.edu/ledoux

Anxious en Facebook: www.facebook.com/AnxiousBookCD

Traducción y edición: Raquel Ferrari
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Las neuronas espejo te ponen en el lugar del otro

El equipo de Giacomo Rizzolatti, de la Universidad de Parma (Italia), estaba estudiando el cerebro de monos cuando descubrió un curioso grupo de neuronas. Las células cerebrales no sólo se encendían cuando el animal ejecutaba ciertos movimientos sino que, simplemente con contemplar a otros hacerlo, también se activaban. Se les llamó neuronas espejo o especulares.

En un principio se pensó que simplemente se trataba de un sistema de imitación. Sin embargo, los múltiples trabajos que se han hecho desde su descubrimiento, indican que las implicaciones trascienden, y mucho, el campo de la neurofisiología pura. El sistema de espejo permite hacer propias las acciones, sensaciones y emociones de los demás. Su potencial trascendencia para la ciencia es tanta que el especialista Vilayanur Ramachandran ha llegado a afirmar: “El descubrimiento de las neuronas espejo hará por la psicología lo que el ADN por la biología.-

Pregunta. ¿Qué le parece el hecho de que se comparen las neuronas espejo con el ADN?

Respuesta. Es un poco exagerado, pero quizá Ramachandran tenga razón porque el mecanismo de espejo explica muchas cosas que antes no se comprendían.

P. ¿Qué explica?

R. Por ejemplo, la imitación. ¿Cómo podemos imitar? Cuando se observa una acción hecha por otra persona se codifica en términos visuales, y hay que hacerlo en términos motores. Antes no estaba claro cómo se transfería la información visual en movimiento. Otra cuestión muy importante es la comprensión. No sólo se entiende a otra persona de forma superficial, sino que se puede comprender hasta lo que piensa. El sistema de espejo hace precisamente eso, te pone en el lugar del otro. La base de nuestro comportamiento social es que exista la capacidad de tener empatía e imaginar lo que el otro está pensando.

P. ¿Se puede decir que las neuronas espejo son el centro de la empatía?

R. El mensaje más importante de las neuronas espejo es que demuestran que verdaderamente somos seres sociales. La sociedad, la familia y la comunidad son valores realmente innatos. Ahora, nuestra sociedad intenta negarlo y por eso los jóvenes están tan descontentos, porque no crean lazos. Ocurre algo similar con la imitación, en Occidente está muy mal vista y sin embargo, es la base de la cultura. Se dice: “No imites, tienes que ser original”, pero es un error. Primero tienes que imitar y después puedes ser original. Para comprenderlo no hay más que fijarse en los grandes pintores.

P. Uno de los hallazgos más sorprendentes relacionados con este tipo de neuronas es que permiten captar las intenciones de los otros ¿Cómo es posible si se supone que la intención de algo está encerrada en el cerebro del prójimo?

R. Estas neuronas se activan incluso cuando no ves la acción, cuando hay una representación mental. Su puesta en marcha corresponde con las ideas. La parte más importante de las neuronas espejo es que es un sistema que resuena. El ser humano está concebido para estar en contacto, para reaccionar ante los otros. Yo creo que cuando la gente dice que no es feliz y que no sabe la razón es porque no tiene contacto social.

P. Pero para que el sistema de espejo funcione es necesario que exista previamente la información en el cerebro que refleja. ¿No es así?

R. En el útero de la madre se aprende el vocabulario motor básico, o sea que ya tenemos ese conocimiento, el básico, que es puramente motor. Más tarde, al ver a otras personas, el individuo se sitúa en su propio interior y comprende a los demás. La visión es la que proporciona el vínculo.

P. ¿Hacia dónde irán ahora sus investigaciones?

R. Queremos estudiar las bases neuronales de la empatía emocional en animales. Me gustaría ver si las ratas, al igual que los monos [en los que se han identificado ya varios tipos de neuronas espejo], tienen el sistema de espejo porque en ese caso, las podríamos utilizar para la investigación médica, porque los monos son animales demasiados preciosos como para hacer este tipo de trabajos.

P. ¿Y en humanos?

R. Estoy convencido de que los trastornos básicos en el autismo se dan en el sistema motor. Estos pacientes tienen problemas para organizar su propio sistema motor y como consecuencia no se desarrolla el sistema de neuronas espejo. Debido a esto no entienden a los otros porque no pueden relacionar sus movimientos con los que ven en los demás y el resultado es que un gesto simple es para un autista una amenaza.

Fuente: http://elpais.com/diario/2005/10/19/futuro/1129672806_850215.html

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¿Por qué hombres y mujeres reaccionan distinto frente a las emociones negativas?

 

 

 

Las mujeres reaccionan diferente que los hombres a la visión de imágenes negativas, debido a sutiles diferencias en la función cerebral. La explicación neurobiológica a la, aparentemente, mayor sensibilidad femenina ha sido demostrada por investigadores del CIUSS   (Institut universitaire en santé mentale de Montreal). y de la Universidad de Montreal y publiados  en Psychoneuroendocrinology.

No todos somos iguales en lo que se refiere a la salud mental”, dice Adrianna Mendrek, investigadora del Instituto y directora del estudio. “La mayor respuesta emocional de las mujeres puede explicar muchas cosas, como el hecho de que sus posibilidades de sufrir depresión o trastornos de ansiedad son el doble de las de los hombres.” Agrega Mendrek que, es además, profesora asociada en el Dpto de Psiquiatría de la Universidad de Montreal.

En su investigación, Mendrek y sus colegas observaron que ciertas zonas del cerebro de hombres y mujeres, especialmente las del sistema límbico, reaccionan distinto cuando son expuestas a imágenes negativas. Luego investigaron si el cerebro femenino funciona diferente al de los hombres y si esta diferencia es modulada por factores psicológicos (rasgos femeninos o masculinos) o endocrinológicos (variaciones hormonales).-

Para el estudio, 46 participantes sanos-25 mujeres- observaron imágenes y debieron decir si estas imágenes despertaban sentimientos positivos, negativos o neutrales. Al mismo tiempo, la actividad cerebral era medida a través de imágenes. Se tomaron, además muestras de sangre, antes de comenzar , para determinar niveles hormonales (eg estrógeno y testosterona). Los resultados apuntaron a mayor índice de valoraciones subjetivas en mujeres. Se asoció el nivel de testosterona a menor sensibilidad. Más aún, mientras, la corteza prefrontal dorsomedial (dmPFC) y la amígdala del hemisferio derecho estaban activadas por igual en el momento del visionado; la conexión entre la amígdala y la dmPFC era más fuerte en los hombres que en las mujeres y cuanto más interactuaban estas dos regiones menor respuesta emocional era registrada.

“Este último punto es el más significativo y el más original de todo el estudio” dijo Stéphane Potvin, coautor del estudio. La amígdala es una región del cerebro conocida por actuar como un “detector de amenazas” y se activa ante imágenes de miedo o tristeza, mientras que la dmPFC, tiene que ver con los procesos cognitivos (ej, percepción, emociones, razonamiento) asociados con la interacción social. “Una conexión más fuerte entre estas áreas en los hombres, sugiere que tendrían una aproximación más analítica que emocional cunado tienen que manejar emociones negativas.”, agregó Potvin, “es posible que las mujeres tiendan a focalizar más en sentimientos generados por los estímulos, mientras que los hombres permanecen más pasivos, tratando de analizar el estímulo y su impacto”.-

Esta conexión entre sistema límbico y corteza pre-frontal parece estar modulada por la testosterona – la hormona masculina- que tiende a reforzar esta conexión, tanto como por los caracteres individuales (medidos por rasgos típicamente femeninos o masculinos). “Es decir, hay factores biológicos y culturales que modulan nuestra sensibilidad a situaciones negativas en términos de emoción”, explicó Mendrek. “Ahora veremos como los cerebros femenino y masculino, reaccionan a tipos específicos de emociones negativas( miedo, tristeza, ira) y el rol del ciclo menstrual en esa rección”.-

 

Fuente: http://neurosciencenews.com/amgydala-negative-emotions-testosterone-2745/

http://www.iusmm.ca/recherche/nouveaux-savoirs/les-femmes-plus-sensibles-que-les-hommes.html

Traducción: Raquel Ferrari

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Cerebro, emociones & Marketing

Ing. Federico Fros Campelo: Se graduó en la UBA como ingeniero industrial.
Es investigador independiente en neurociencia afectiva y en psicología cognitiva y evolutiva, integrando el enfoque funcional de procesos cerebrales y sistemas emocionales.
Es consultor de empresas, docente, y escribió varios libros sobre su especialidad.

 

 

“La ingeniería industrial y los procesos cerebrales no son disjuntos, es decir, tienen mucho en común, van de la mano. Los procesos productivos generan cambios en la sociedad (en la forma de vestir, de comer, de pensar, de actuar), objetivo de cualquier procedimiento industrial. Las revoluciones industriales dan cuenta de estos cambios. La forma en la que se elabora cualquier artículo tiene que ver con cómo nos comportamos. Por eso empecé a estudiar el comportamiento humano con una visión ingenieril, ya que el cerebro es la máquina más perfecta conocida en el universo”,

– ¿Cómo actúa el cerebro en las emociones?

– Estamos en pañales para arriesgar una definición completa acerca de cómo funciona el cerebro. Vemos retazos, partes de un rompecabezas. Nos falta desentrañar la parte operativa de las neuronas y los neurotransmisores… En mi libro “Mapas Emocionales” hablo de un modelo de funciones emocionales.
– ¿A qué llama funciones emocionales? 

– Vendrían a ser como aplicaciones de programas de software que el cerebro trae de origen, y no importa en qué lugar del órgano estén. Lo que importa es que esos programas hacen cosas de fábrica y esas funciones emocionales rigen nuestra conducta, nuestras decisiones.

– Describa uno de esos programas.

– La comparación es un programa que forma parte de nuestra naturaleza y que usamos desde niños para insertarnos en la sociedad. Todo mamífero cachorro juega. El ser humano también. Cuando uno compara destrezas, velocidades, reacciones con la del otro con el que está “contendiendo” en el juego, puede desarrollar ideales sociales. La comparación es útil para que un niño pueda decir, por ejemplo: “Ah, así se juega al fútbol” y luego toma como modelos los movimientos útiles para instrumentarlos. Las niñas dirán -otro ejemplo- “tal o cual manera de vestirse es la correcta” (en realidad lo dice el cerebro, que evalúa). Con esas evaluaciones encuentran la mejor forma de insertarse en la sociedad y lograr sus propios objetivos.

– ¿Qué pasa cuando uno de esos programas funciona mal?

– Se generan conductas antisociales. Siguiendo el ejemplo anterior, competir al borde de destruir al otro con tal de ganar es una conducta disfuncional. Otro ejemplo: cuando en la pareja uno de los dos no ve al otro como un par aparecen la competencia, la contienda. Se deja de ser par cuando uno está jerárquicamente por encima del otro. Lo disfuncional perjudica una cohesión social útil.

El programa de la comparación organiza socialmente a los seres humanos: la jerarquía eclesiástica, la empresarial, etcétera. En los niños el programa de la comparación funciona mal cuando aparece el “matón” o cuando algunos son víctimas del bullying. Por ejemplo: el matón observa que el intelectual es mejor que él en las destrezas intelectuales. ¿Cómo soluciona esa diferencia? ¿Adquiriendo destrezas intelectuales? No; apela al bullying, lo resuelve de manera disfuncional. Busca otra variable en la que él resulte superior al otro: la fuerza. En las chicas pasa lo mismo: “te pego o te lastimo porque sos linda”.

-¿Los programas anteceden a las emociones?

– En los componentes cerebrales podemos encontrar algo más profundo que las emociones, como los programas. El programa de la comparación es inherente a toda emoción social: la vergüenza, la envidia (yo no soy como ella), los celos (¿por qué a ella o a él más que a mí?) Y esto ocurre en todos los órdenes. Deshilvanando el cerebro en programas menores que las emociones, se pueden explicar las emociones y la organización social.

De la supervivencia al consumo disfuncional

La sociedad de consumo busca la diversidad no la homogeneidad. Las empresas, el marketing y los comerciantes ofrecen y venden productos diferentes. En esta estrategia está presente el programa de comparación, del mismo modo que lo está en el consumidor. El comprador también compara (precio, calidad, etcétera) antes de adquirir algo. “Si observo que el que está en una determinada posición social usa tal ropa, y yo estoy en una posición social comparativamente más alta, voy a comprar otro tipo de ropa para marcar la diferencia… Es duro de asumir, pero en la vida real ocurre así“. Parafraseando a, Steven Pinker, suelo repetir: ‘no debemos confundir cómo somos con cómo nos gustaría ser’. Nos gustaría ser cooperativos, empáticos, conciliadores (sí lo somos como especie), pero también somos comparativos, competitivos y muy tendientes a buscar la diferencia. En el consumo esto queda en evidencia”, dictaminó el especialista.

Otro programa de nuestro cerebro, que forma parte de las funciones emocionales es la búsqueda de pertenencia. Fros Campelo, aclara que hace millones de años, las funciones emocionales permitían la supervivencia y la reproducción. Hoy esto continúa actuando, aunque en un entorno distinto. Es una puesta en escena diferente, sofisticada. Entonces buscamos pertenecer a través de objetos de consumo que nos hagan sentir alivio porque formamos parte de la manada.

– ¿Los estratos sociales surgen del programa de la comparación?

– Surgen de la pertenencia comparativa. Por ejemplo: el chico que no tiene para comer, que sólo puede comprar un paquete de fideo por día, ahorra lo que gana para adquirir piezas de consumo que le permitan pertenecer a esa banda de adolescentes que tanto quiere (celulares, por ejemplo). Dos ingredientes separados pueden jugar en conjunto de manera disfuncional, porque no tener para comer e invertir gran parte del dinero en un objeto de pertenencia es disfuncional. Y hoy la sociedad de consumo lleva, empuja a actuar de esta manera. Está en cada uno aprender a manejar las emociones y las acciones.

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