El índice Kardashian

Por José R. Alonso

Kim Kardashian es eso tan curioso que se conoce como «una famosa». A pesar de que no se sabe que haya hecho nada relevante en ningún tema relevante (ciencia, política, arte, música, crimen), es una de las personas con más seguidores en twitter (26,6 millones) y su nombre está entre los más buscados en google.

Al parecer su fama inicial proviene de un encuentro privado entre ella y un amigo, que fue grabado en video en 2003 y esa particular película amateur acabó en ese conventillo virtual que es Internet en 2007. La demanda que presentó a la distribuidora Vivid Entertainment se zanjó con un acuerdo por 5 millones de dólares y pasó a ser lo que en el mundo anglosajón se denomina una «celebrity», el salto a la fama.

Es cierto que su entrada en Wikipedia la define como actriz, diseñadora de moda, twitterpersonaje social, personalidad de los medios sociales y la televisión, modelo y mujer de negocios pero no es menos cierto que esos negocios se basan en unir su nombre y su perfil público a una marca determinada o un evento. Recibe «royalties» de lápices de labios, zapatos, ropa, alimentos dietéticos, videos de gimnasia, videojuegos y hasta pastelitos. A lo largo de los años ha tenido cameos en distintas series, ha participado en concursos estilo Mira quien baila, ha actuado en distintas películas, ha sido tertuliana —en 2010 se le consideró el personaje mejor pagado de televisión, con unos ingresos estimados en 6 millones de dólares anuales— y ha tenido su propia serie de televisión. En invierno de 2014 ella, o mejor su culo, fue protagonista de la portada de Paper magazine. 1086186

Hubo muchas críticas tanto en los medios tradicionales como en Internet a lo que era considerado un importante retroceso en la defensa de una imagen digna de la mujer y también es cierto que la página web de Paper pasó de las 25.000 visitas que tenía de media, a 15,9 millones en un solo día.

 

La fama y la popularidad entre los investigadores es un asunto resbaladizo. La fundación de la Royal Society de Londres en 1660 creó un nuevo tipo de ciencia. Hubo el primer científico a sueldo (Robert Hooke, descubridor de la célula y comisario de experimentos), la primera reunión periódica de especialistas (congresos, simposia y encuentros, como los que ellos realizaban en el Gresham College), la comunicación internacional (como las cartas que Leeuwenhoek mandaba desde Holanda con sus descubrimientos) y la publicación de los resultados de la investigación no solo en libros sino también en revistas especializadas (Philosophical Transactions of the Royal Society, fundada en 1665). nettleton_tpEste modelo ha llegado con bastante uniformidad hasta nuestros días.

Voy a hacer una serie de afirmaciones que creo tienen un respaldo mayoritario entre los investigadores pero también, en mi opinión, un apoyo que es decreciente en el orden en que las presento:

  1. La investigación debe ser publicada. Algunos llegan a decir que la investigación no publicada, no existe. Una investigación no publicada no puede ser juzgada, ni puede ser confirmada o continuada y corre el riesgo de ser repetida, con el consiguiente dispendio de tiempo, esfuerzo y dinero.
  2. La publicación de una investigación debe buscar la máxima difusión, por lo que debe hacerse en inglés. Aquí existen críticas tanto desde un punto de vista nacionalista —nuestro idioma debe ser una lengua científica— o justificaciones por una supuesta especificidad de la investigación —yo estudio los orígenes etnológicos de la sardana, por lo que mis lectores va a ser mayoritariamente catalanes y debo dirigirme a ellos en su lengua aunque mi investigación sea tan interesante e importante como lo mejor publicado en inglés.
  3. La mayor difusión la tienen las revistas que llamamos «de impacto» por lo que debemos intentar publicar en ellas. Algunos investigadores que no publican en estas revistas siempre utilizan el argumento de artículos malos publicados en buenas revistas o artículos excelentes publicados en revistas desconocidas, pero parece claro que se trata de excepciones a una regla general que podemos definir como que la mejor investigación se publica normalmente en las revistas mejor valoradas.
  4. El impacto de una publicación determinada se puede medir con indicadores bibliométricos como el número de citas por otros autores. Asumido esto, es también cierto que un tipo determinado de artículo como los metodológicos o las revisiones tiene comparativamente muchas citas y un articulo especialmente malo, como un plagio o un supuesto avance que luego resulta ser falso, recibirá un numero alto de citas, aunque sea para vilipendiarlo. Como regla general, en los artículos «normales» la investigación más novedosa será normalmente más citada, siempre por supuesto comparando dentro de la misma disciplina.
  5. La calidad relativa de un investigador es difícil de medir pero se puede conseguir una aproximación razonable con sus publicaciones (cantidad, calidad de las revistas y citas específicas de sus artículos). Estos criterios son los usados en muchas de las evaluaciones tanto para la financiación de un proyecto como para una promoción en la universidad o en el CSIC. La prueba de que no es fácil es que no se usa un algoritmo que permitiera una valoración automática ni tampoco es un trabajo mecánico que pueda ser hecho por personal administrativo sino que se requiere siempre la participación de especialistas del mismo área de conocimiento y nivel similar o superior al solicitante que puedan hacer una evaluación razonada.
  6. Hay que complementar la publicación especializada con una difusión más amplia de las investigaciones. Un artículo en una revista especializada tiene por definición una audiencia reducida, los especialistas que trabajan en el mismo tema o un tema relacionado. Las agencias de financiación de la investigación requieren frecuentemente un plan de difusión de la investigación. Se piensa que es parte de un retorno: como la investigación es financiada por la sociedad con sus impuestos hay que darle cuentas de lo realizado y conseguido. Bastantes investigadores reniegan de esta exigencia y la consideran una pérdida de tiempo, un requisito molesto, una degradación. Personalmente creo que es algo necesario y adecuado, imprescindible para aumentar la cultura científica de la sociedad y aumentar el respaldo a la investigación.
  7. Los investigadores deben usar las redes sociales. No sé siquiera si en una encuesta el respaldo a esta afirmación sería mayoritario e imagino que hay también un componente generacional. Quizá es necesario distinguir entre medios de comunicación tradicional (redes sociales clásicas) y los medios digitales (redes sociales modernas). brain1Muchos investigadores usamos redes sociales pero es posible que la mayoría lo hagan más para aspectos personales que profesionales. Por otro lado, hay muchos divulgadores que utilizan con fruición las redes sociales para contar investigación aunque no sean ellos los que la han hecho. El número de científicos que usan twitter, Facebook, pinterest u otros para difundir su investigación creo que va creciendo pero es aún minoritario.

En julio de 2014, Neil Hall ha publicado un estudio en la revista Genome Biology donde establece un nuevo índice que ha denominado Indice Kardashian.

Índice Kardashian

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Medio en broma, medio en serio, Hall compara el impacto especializado de un investigador (medido mediante el número de citas de publicaciones) con el impacto social del mismo investigador (medido mediante el número de seguidores en Twitter).

Ha seleccionado una muestra de 40 investigadores que llevan un tiempo en Twitter, ha eliminado aquellas referencias iniciales de la Genómica que se han convertido en «clásicos» y por eso son citados reiteradamente y ha establecido una correlación. Por encima de un valor de 5 estarían los científicos «kardashians», aquellos que son famosos, tienen mucha presencia social, salen en programas de televisión o medios de comunicación pero luego no tienen apenas investigación relevante propia.

Aquí lógicamente no encajan los divulgadores, periodistas y otros profesionales que hacen una magnífica labor pero no hacen investigación. Valores de índice Kardashian (K-index) muy bajos significan —según Hall— científicos infravalorados, cuya investigación es reconocida por sus colegas pero no por el público en general o que simplemente no trabajan las redes sociales.

El índice Kardashian se puede definir como la razón entre el número de seguidores en Twitter (S) y el número de seguidores esperable (Se) según el número de citas de sus trabajos (C)

Se=43,3.C0,32

IK= S/Se

La revista Science exploró el índice Kardashian y resulta que:

1)     Solo 1/5 de los científicos con más impacto (con más citas) tenían una cuenta de Twitter identificable.

2)     Los tres científicos con más seguidores en Twitter tienen índices K muy altos, lo que les convertiría según Hall en científicos kardashians pero todos reconocemos un alto valor a su trabajo, para la ciencia y para la sociedad.

  • NeildeGrasse Tyson, astrofísico tiene más de 2,4 millones de seguidores en su cuenta de twitter (@neiltyson) pero solo 151 citas, así que su K-index es de 11.129.NeilTysonOriginsA-Crop_400x400
  • Brian Cox, físico, tiene 1,4 millones de seguidores en twitter (@ProfBrianCox) y 33.301 citas, por lo que su K-index es de 1.188.
  • Richard Dawkins, biólogo, tiene 1.02 millones de seguidores en twitter (@RichardDawkins), 49.631 citas, por lo que su K-index es de 740.

 

 

 

En mi caso, en el momento en que escribo esto, mis seguidores en twitter (@jralonso3) son 1.716 y las citas a mis artículos científicos 2.538, por lo que mi K-index es 3,2.

Me parece una propuesta provocadora y divertida pero creo que tiene muchos flancos débiles:

  • Igual que los mejores científicos a veces son malos profesores, pueden ser un desastre en las redes sociales y viceversa.
  • Las redes sociales priman ciertos perfiles (provocativos, exhibicionistas, conflictivos, divertidos, etc.) No son perfiles particularmente relacionados con la actividad científica.
  • El perfil público y el número de seguidores se multiplica por la presencia en medios tradicionales, en particular la televisión, que a su vez busca a la gente popular. Kim Kardashian es un buen ejemplo. Es un factor enorme de distorsión.
  • La mayoría de los científicos que estamos en Twitter no tuiteamos exclusivamente ni siquiera mayoritariamente sobre nuestra propia investigación. Son las mismas personas pero dudo que sean actividades paralelas. ¿A mayor investigación, mayor presencia en Twitter, más seguidores? No lo creo.
  • Sería interesante ver los seguidores de los investigadores que además somos profesores ¿Son nuestros alumnos? ¿Sumamos una nueva cohorte cada año?

El análisis por Science de los 50 científicos (anglosajones, aunque ellos no lo indiquen) con más seguidores en Twitter muestra otro aspecto deprimente: solo cuatro son mujeres.

TWITTER (1)El análisis por Mètode de los científicos tuiteros en España tuvo el mismo problema, las mejores no aparecían inicialmente aunque fueron detalladas en los comentarios.

El porqué es complejo. La astrónoma Pamela Gay (@starstryder), cuyos 17.000 seguidores la ponen en el puesto 33º dice que es algo que no le sorprende porque a la sociedad todavía le cuesta reconocer a mujeres como líderes en ciencia. Las científicas también tienen más probabilidades de sufrir comentarios sexistas de los típicos imbéciles que se esconden en el anonimato. Según ella decía «En algún momento te hartas con todos los comentarios del tipo “porque eres fea” o “porque estás buena”».

Algunos académicos son muy críticos sobre el tiempo dedicado a las redes sociales mientras que otros pensamos que es una herramienta útil y un tiempo bien invertido. En junio de 2014, Kim Kardashian sacó un juego para móviles (iPhone y Android) titulado Kim Kardashian: Hollywood.

El objetivo del juego es convertirte en una estrella de Hollywood o una starlet. Como muchos otros juegos para móviles, tiene una versión gratuita y luego pequeños cargos para nuevas prestaciones. El juego fue un éxito facturando 1,6 millones de dólares en sus primeros cinco días. En julio, la empresa desarrolladora, GLU Mobile, anunció que era el 5º juego según beneficios en la Apple Store. ¡Esto sí que es otro tipo de ránking y factor de impacto!

Esta entrada fue originalmente publicada en Naukas.

Fuente:

http://jralonso.es/2015/02/18/el-indice-kardashian/#more-318602

Para leer más:

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Realidad virtual . cuando el cerebro es cómplice

Por Ignacio Morgado Bernal

¿Qué pensaría usted si alguien le dijese que puede sacarlo de su propio cuerpo y trasladarle al de una muñeca Barbie? Desde luego no se lo tomaría en serio, y creería que se trata de algún truco o juego de magia. Pues ya puede empezar a pensar de otro modo porque, por increíble que le parezca, eso es lo que son capaces de conseguir un grupo de neurocientíficos del instituto Karolinska de Estocolmo. Sin drogas ni manipulaciones perjudiciales para el organismo, han demostrado que cualquiera de nosotros puede sentirse ubicado en un cuerpo, natural o artificial, diferente al suyo propio.

El asunto es más alucinante porque la percepción que tenemos de estar ubicados en nuestro  cuerpo es tan poderosa que rara vez nos planteamos cómo es eso posible. Esa percepción es extraordinariamente coherente en relación con el mundo en el que vivimos. Cuando nos desplazamos de un lugar a otro nuestra mente viaja con nuestro cuerpo, encerrada en él, como su prisionera permanente, eterna.

Los movimientos y disposiciones de nuestro cuerpo y sus partes sintonizan bien entre ellas y en relación con los objetos del mundo. Alargamos el brazo y la mano que sentimos como propios para coger una fruta del frutero o los retiramos convenientemente de un lugar donde pudieran sufrir algún daño. No concebimos como natural el que nuestra mente pudiera sentirse en un sitio diferente al de nuestro cuerpo, es decir fuera de él. Pero lo cierto es que la percepción que tenemos de nosotros mismos y nuestro cuerpo la crea el cerebro y eso debe de hacerlo de algún modo por el que los científicos se han preguntado.

En el Instituto Karolinska, Henrik Ehrsson y otros investigadores lo han descubierto. Cuidadosos e inteligentes experimentos con personas y objetos como maniquíes y muñecos han puesto de manifiesto que el cerebro crea la percepción de ubicación en nuestro cuerpo y sus límites combinando los diferentes estímulos sensoriales que recibimos, particularmente los visuales y somáticos, y estableciendo una relación sincrónica y coherente entre ellos.

Modificando artificialmente esos estímulos en el laboratorio los científicos han demostrado que cualquier persona puede trocar la ilusión de pertenecer a su propio cuerpo por la de estar ubicado en otro diferente, sea natural o artificial.Cualquier persona puede tener la ilusión de estar fuera de sí misma

Su dispositivo consiste en unos visores que permiten que el sujeto experimental visualice imágenes distantes de él mismo tomadas con cámaras de video. El experimentador, durante unos 4 minutos, va tocando el pecho del sujeto con un pequeño bastón de plástico y simultáneamente con otro bastón hace el simulacro de tocar el pecho virtual que el sujeto está viendo a través de los visores.

En esas circunstancias la mente cambia y el sujeto se percibe a sí  mismo en la distancia, más allá de donde realmente está su cuerpo, es decir, se percibe tal como lo capta en ese momento la cámara de video situada tras él. Vive sin vivir en él, podríamos decir, parafraseando a Santa Teresa.

Pero la experiencia es aún más impresionante, pues cuando el experimentador hace el simulacro de golpear con un martillo el cuerpo virtual, el sujeto siente el mismo miedo que cuando la amenaza se cierne sobre su cuerpo real.

Recientemente, Ehrsson ha ido más lejos al conseguir mediante procedimientos similares que la mente del sujeto experimental se sienta trasladada al cuerpo de otra persona, al de una pequeña muñeca Barbie, o al de un maniquí gigante. La ilusión se parece tanto a la realidad que cuando los participantes en el experimento sintieron el pequeño cuerpo de la muñeca como el suyo propio percibían los objetos circundantes como más grandes y lejanos, es decir, sentían como gigantes los dedos o el lápiz que tocaba las piernas de la muñeca, en esa situación percibidas como las suyas propias.

Algunos participantes ni siquiera se dieron cuenta del extremadamente pequeño tamaño del cuerpo de la muñeca y lo único que al parecer sintieron fue estar localizados en un mundo de gigantes. Eso significa que el tamaño que percibimos de nuestro propio cuerpo nos sirve de referencia métrica para evaluar el tamaño y las distancias de nuestro entorno, y explica también la común experiencia de sentir como más pequeños de lo que recordamos los lugares y objetos de nuestra infancia cuando los volvemos a visitar de mayores, es decir, con un cuerpo de mayor tamaño.

Aparte de su interés científico, estos experimentos pueden permitir el desarrollo de técnicas para facilitar la asimilación de prótesis en personas que hayan sufrido amputaciones, o para conocer la perspectiva del mundo desde agentes virtuales o reales. De ese modo, un cirujano puede mejorar su rendimiento sintiendo la ilusión de estar ubicado en un microrobot que practica la cirugía en el cuerpo de un paciente, un policía desactivaría más fácilmente una bomba sintiéndose ubicado en el robot que lo hace, y un ingeniero haría lo propio sintiéndose ubicado en el robot que trata de hacer las reparaciones necesarias en zonas radiactivas o peligrosas tras accidentes nucleares o desastres ecológicos. Tales ilusiones perceptivas podrían ayudar a mejorar el control y la eficacia de dichos trabajos, superando en ello a los controladores remotos clásicos.

La ciencia del cerebro no deja pues de sorprendernos.

Ignacio Morgado Bernal es catedrático de Psicobiología en el Instituto de Neurociencia de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Fuente: http://sociedad.elpais.com/sociedad/2012/02/06/actualidad/1328534555_897603.htm

Para saber más:

http://www.neuro.ki.se/ehrsson/pdfs/Ehrsson-Science-2007-with-SOM.pdf

 

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Recordando neurocientíficos visionarios: Vernon B. Mountcastle

Vernon B.Mountcastle (Shelbyville, Kentucky, 1918), fallecido el día 11 del mes pasado, descubrió que la corteza cerebral se estructura en columnas de neuronas cuyas conexiones forman circuitos locales, considerados la unidad funcional del cerebro. Su hallazgo ha sido “seguramente la contribución más importante desde Cajal para comprender la corteza cerebral”, según expresó David Hubel en su discurso de aceptación del premio Nobel de Medicina en 1998. Las columnas de la corteza cerebral, agrupadas en módulos, son cruciales para aclarar los mecanismos de la conciencia en el cerebro o para construir cerebros artificiales o máquinas pensantes.

Mountcastle se licenció en Medicina en la Universidad Johns Hopkins de Baltimore en 1942 y permaneció ligado a ella hasta su jubilación, en 2005. En 1957 descubrió que las neuronas de la corteza cerebral con las mismas propiedades funcionales estaban agrupadas en columnas, la “unidad elemental” que Rafael Lorente de Nó había descubierto en los años treinta.

Algunos años más tarde, en 1962, Hubel y Wiesel realizaron la misma observación en la corteza visual. Las aportaciones de Mountcastle han tenido un enorme impacto en la interpretación del cerebro. Su mente abierta a la innovación técnica o metodológica le impulsó a ser uno de los pioneros en el uso de microelectrodos para el registro de la actividad de las neuronas, dando un paso decisivo al combinar por primera vez técnicas electrofisiológicas y métodos de conducta en el estudio de la percepción.

Como consecuencia de sus estudios introdujo la idea de que la función cerebral se organiza como un sistema distribuido, lo que quiere decir que el cerebro almacena la información en poblaciones de neuronas, información que se recupera a partir de múltiples módulos distribuidos en el sistema nervioso. Cada tarea que realizamos activa dinámicamente una red de estos módulos, que se organizan cada vez de manera diferente.

Los descubrimientos de Mountcastle sobre la organización y funcionamiento del cerebro tendrán repercusiones sobre nuestra vida a través de las aplicaciones robóticas e informáticas en inteligencia artificial que vayan desarrollándose. Sin embargo, servirán sobre todo para comprender cómo funciona nuestro cerebro, cómo surge nuestra conciencia o cómo se desenvuelve nuestra relación con los demás.

 Autor: Carlos Acuña Castroviejo es catedrático de Neurociencia y académico de Medicina.

Fuente http://cultura.elpais.com/cultura/2015/02/03/actualidad/1423000747_193840.html

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Neuroeducación: individualidad y funciones sociales complejas

La adquisición del conocimiento abstracto es, sin duda, una de las funciones más complejas desarrolladas por el cerebro humano. Aprender en el colegio, en la universidad o simplemente aprender atendiendo a una conferencia un día cualquiera en alguna parte es una tarea muy complicada que requiere tiempo atencional…………………………………………….

Junto a esto hay algunos otros requerimientos, como un soporte emocional que, de alguna manera y quizás de un modo adelantado e inconsciente, permita esperar un aplauso o un reconocimiento por aquello que se ha aprendido, sea sobre lo nuevo escuchado en la clase, el éxito en los exámenes, el éxito social o desde luego en los niños e aplauso de los padres cuando al regresar a casa traen el dibujo o la redacción realizada…………………………………….

Estas funciones son difíciles pues requieren no solo la avivación de los procesos de aprendizaje y memoria, sino también la inhibición mental de todos aquellos pensamientos o emociones que saltan constantemente a la mente y la dispersan.

De hecho, se estima que pahttps://neurocienciaparapsicologosdotcom.wordpress.com/wp-admin/post.php?post=1528&action=edit&message=6&postpost=v2ra una buena concentración tenemos que (de modo temporal) inhibir el 99% de todo aquello que normalmente pensamos o entra a nuestro cerebro y solo prestar atención al 1% de ello, y aún así ese 1% cambia con las circunstancias. Pues bien, estos procesos inhibitorios de tanta importancia en cualquier funcion ejecutiva residen sobre todo en circuitos neuronales de la corteza prefrontal y, como ya hemos señalado, su desarrollo se encuentra alrededor de los 6 años de edad. De modo más formal, estas funciones complejas se han definido como:

“Aquellas capacidades que permiten a una persona llevar a cabo con éxito una conducta con un propósito determinado”

…………………………………………………………………………………………………………………………….

Estas funciones se conocen también como funciones de autocontrol o control cognitivo de uno mismo. Es decir, en esencia son conductas que refieren a toda aquella actividad cerebral que implica lo que entendemos por ética. Hoy sabemos que, en gran medida, todo ello depende, tras recibir una sólida educación, del funcionamiento correcto de diferentes áreas de la corteza prefrontal……………………………………………………………………………………….

Parece muy claro que aquellos aspectos básicos de la conducta, como la memoria de trabajo, la inhibición de la impulsividad y el cambio constante del foco atencional, así como la toma de decisiones y la solución de problemas nuevos, se potencian de modo significativo con la exposición de los niños a una educación formal (maestro-otros niños-reglas de comportamiento)……………………………………………………………………………….

Hoy sabemos que estas capacidades ejecutivas tiene un pico de desarrollo en los niños desde los tres a los ocho años, un período generalmente marcado por la  transición entre la entrada en el colegio (enseñanza preescolar y en el seno de la familia) a las enseñanzas regladas, periodo y colegio, como ya hemos visto, que permiten detectar capacidades y déficit en el desarrollo de estas funciones complejas. Hay un método que se utiliza para medir estas funciones ejecutivas, el DCCS (Dimensional Change Card Sort) . En él la tarea requiere que, de un montón de cartas, los niños escojan una serie de ellas de acuerdo a una determinada característica, sea por ejemplo el color, y después, mientras las seleccionan, se les pide a los niños que cambie la estrategia y esta vez lo hagan según otra característica añadida a ese color, por ejemplo, una cierta forma de la carta. Pues bien, en ese grupo se comprobó que existen dos grupos de niños bien definidos:

– aquellos con capacidad de cambiar sin problemas de solo escoger acorde a una característica a hacerlo a dos y

– aquellos otros que mostraron dificultad o lo hicieron muy despacio o se equivocaron más cuando cambiaron a elegir siguiendo dos características.

El seguimiento de estos niños a los pocos años sugirió que quienes cambiaron la estrategia con facilidad y sin errores presentaban más capacidad para desarrollar funciones ejecutivas (las que requieren cambios y decisiones constantes) y, también desarrollaron una mayor facilidad en el proceso de aprendizaje.

Frete a estos últimos, los niños que cometieron errores fueron más lentos y mostraron más deficiencias en el desarrollo de tareas ejecutivas. Se ha especulado que estos hallazgos podrían conducir a diseñar tratamientos conductuales tempranos para mejorar las destrezas en estos niños.

 

Fuente:

Mora Teruel , Francisco: “Neuroeducación, solo se puede aprender aquello que se ama” Ed. Alianza (2013) ; cap. 11 -pag. 107-112 (editado)

 

 

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Cerebro & redes sociales

 

 

 

Facebook comenzó como una plataforma de comunicación entre estudiantes, luego se volvió un gran negocio, ahora puede ser el culpable de transformar tu mente.

“La ciencia afirma que las redes sociales pueden transformar el cerebro, ya que, los procesos mentales habituales se han alterado desde que comenzó el arribo de las nuevas tecnologías”, publica en un artículo la revista Quo de marzo de 2014.

Antes, el proceso de información en nuestro cerebro era lineal; actualmente es paralelo, de acuerdo con algunos estudios.

Hoy se pueden tener varias conversaciones en tiempo real a través de las redes sociales; sin embargo, hemos perdido la capacidad de recordar el número de teléfono de nuestra casa”, dice Antonio Rodríguez, del Instituto Mexicano de Neurociencias.

Al enfocarse en una idea, una persona pone en marcha una reacción en cadena que recorre el cerebro, la atención comienza en los lóbulos frontales de la corteza cerebral. Luego, hace que las neuronas de la corteza envíen señales a las del cerebro medio para que produzcan dopamina y ésta se canalice en la sinapsis del hipocampo, donde arranca la consolidación de la memoria explícita.

En cambio, al atender varios mensajes a la vez –como en las redes sociales–, se sobrecarga la memoria de trabajo y eso provoca que sea más difícil que los lóbulos frontales concentren la atención en una sola cosa.

Fuente http://www.cnnexpansion.com/especiales/2014/04/07/tu-cerebro-cambia-con-las-redes-sociales

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El cerebro refuerza las memorias vagas si se revelan importantes retrospectivamente

Si uno va por la calle y presencia un accidente horrible, es seguro que ese recuerdo se le grabará a fuego durante meses y años sin que pueda hacer nada por disiparlo; si no hay accidente, pasear por la misma calle será probablemente una rutina soporífera de caras desconocidas, coches parados en los semáforos y escaparates sin mayor interés.

Nuestro cerebro también registra todo eso, pero de una manera muy débil y destinada al olvido en pocas horas. Pero supongamos ahora que al día siguiente te enteras de que, exactamente a la misma hora que tú paseabas por allí, se daba a la fuga un asesino que vestía un abrigo de espiguilla: en ese momento tu recuerdo del hombre con abrigo de espiguilla se hace nítido, robusto y tan duradero como el del horrible accidente.

De pronto recuerdas no solo su abrigo, sino también su cara, sus zapatos, su forma de andar y el portal exacto del que salía. ¿Cómo hace eso nuestro cerebro? ¿Dónde estaban archivados todos esos datos antes de que supieras que eran importantes?

La psicólogaElizabeth Phelps  y sus colegas de la Universidad de Nueva York presentan la respuesta en Nature. La inmensa mayoría de la experiencia solo nos deja leves rastros. Pero lo más común es que no sepamos qué parte de la experiencia acabará siendo importante, para la supervivencia o para alguna otra cosa.

Phelps y su equipo revelan que los recuerdos rutinarios se vuelven grabados a fuego cuando experiencias posteriores relacionadas tienen una implicación emocional. Es la primera evidencia en humanos de este tipo de consolidación retroactiva de memorias, que los científicos denominan, de manera algo oscura, “etiquetado del comportamiento”.

Nuestro trabajo”, dice Phelps, “aporta evidencias de un mecanismo generalizado de refuerzo memorístico retroactivo, por el que la información irrelevante puede ser retroactivamente reconocida como relevante, y por tanto recordada selectivamente, si otra información relacionada conceptualmente adquiere notoriedad en el futuro”. En el futuro no muy lejano, cabría añadir, porque los investigadores solo han tomado datos a un máximo de 24 horas tras los hechos iniciales. Si el mecanismo funciona más tarde, no hay datos que permitan afirmarlo.

Los científicos no han utilizado calles atestadas y asesinos para su experimento de psicología humana. Obtener datos significativos y expresables en esta disciplina escurridiza requiere simplificar mucho las cosas. El papel de la calle llena de gente lo representa una serie de 60 fotos que pueden representar herramientas o animales. El conocimiento, al día siguiente, de que había un asesino en la calle consiste en otra serie de 60 fotos distintas donde una de las dos categorías –herramienta o animal— va asociada a una desagradable descarga eléctrica en la muñeca del voluntario. Esta es la parte mala de presentarse voluntario a un estudio de psicología experimental (la buena suelen ser unos cuantos créditos para superar el curso). Y el resultado es aún otras serie de fotos donde se mide el efecto pauloviano de ver una herramienta o un animal, por ejemplo, por el sudor que produce ver un tipo de foto u otro.

En el fondo, sin embargo, el experimento real es más significativo y sutil que el ejemplo del asesino, donde el abrigo de espiguilla representaba un nexo muy concreto y literal. En el experimento real, las fotos no se repiten nunca y, por tanto, el único nexo que puede usar el cerebro para reforzar la memoria es de más alto nivel: una categoría abstracta (herramienta o animal). Es la asociación de esa categoría abstracta con el choque emocional (o eléctrico, más bien) lo que permite reforzar el antiguo recuerdo.

Phelps y sus colegas conjeturan que las memorias débiles que se forman inicialmente –antes de saber que alguno de ellos es importante— llevan una especie de etiqueta asociada (por ejemplo, la que las categoriza como una herramienta), y que el estímulo emocional posterior tira de esa etiqueta para recuperar el recuerdo completo, como la cereza que tira de todo el ramillete.

Por el momento, son conjeturas psicológicas, pero plantean experimentos muy concretos que pueden aclarar en el futuro en qué redes neuronales concretas se basan esas etiquetas y esos ramilletes conceptuales. La neuroimagen estará entonces tras la pista del asesino.-

Fuente: http://elpais.com/elpais/2015/01/21/ciencia/1421857154_884304.html

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Mindfulness & cerebro en el mundo del business

Por: Christina Congleton, Britta K. Hölzel & Sara Lazar

El mundo de los negocios está que hierve con el mindfulness y quizás no se sepa que detrás del despliegue publicitario se esconden las ciencias duras. Estudios recientes brindan evidencia de que la práctica de la conciencia plena cambia el cerebro y lo hace de tal manera que nadie que trabaje hoy en el complejo entorno de los negocios, y ciertamente ningún líder, debiera ignorarlo.

Nosotras contribuimos a esta investigación en 2011, con un estudio en el que los participantes completaron un programa de mindfulness de 8 semanas. Observamos aumento significativo de la densidad de su materia gris; en los años posteriores, otros laboratorios de neurociencia de distintas partes del mundo han investigado también las vías por las que la meditación, una de las claves para practicar mindfulness, cambia el cerebro. Este año, un equipo de científicos de la British Columbia University y de la Teschnische Universität Chemnitz lograron reunir los datos de más de 20 estudios, para determinar qué áreas del cerebro están involucradas.

Identificaron por lo menos 8 regiones diferentes; nos centraremos en dos de ellas que pensamos son de interés para los profesionales del business.

La primera es la Corteza Cingulada anterior (ACC), una estructura localizada  profundamente, detrás del lóbulo frontal. La ACC se asocia a una amplia variedad de funciones autonómas, a la atención y a la conducta, suprimiendo las respuestas emocionales irreflexivas y ayudando a la flexibilidad en la elaboración de estrategias de respuesta a los estímulos. Las personas con daño en la ACC muestran impulsividad y agresión incontrolada y en los casos en que las conexiones entre esta zona y otras esté dañada obtienen un respuesta inferior a la media en tests de flexibilidad mental: eligen estrategias de resolución de problemas inefectivas más que adaptativas.

Por su parte, las personas que meditan obtienen resultados superiores en los test de autorregulación y resistencia a las distracciones y dan respuestas correctas más a menos que los que no meditan. La ACC se asocia también con el aprendizaje a partir de experiencias pasadas para optimizar la toma de decisiones. Los científicos afirman que la ACC podría ser particularmente importante en condiciones de incertidumbre y necesidad de rápidas decisiones.-

Source: Tang et al.
(Source: Tang et al.)

Source: Fox et al.
(Source: Fox et al.)

La segunda región cerebral que queremos destacar es el Hipocampo, una región que mostraba aumento de materia gris en los cerebros de nuestros participantes del estudio del 2011. Esta área con forma de caballito de mar está enterrada en la parte medial de los lóbulos temporales y es parte del sistema límbico – un complejo de estructuras internas asociadas con la emoción y la memoria-. Está cubierta de receptores al cortisol-la hormona del estrés- y algunos estudios han demostrado que puede dañarse por el estrés crónico, contribuyendo a una espiral negativa en el cuerpo.  De hecho, las personas con desórdenes asociados al estrés como la depresión y el estrés post-traumático tienden a tener un hipocampo más pequeño.-

Todo esto subraya la importancia de esta región cerebral en la resiliencia -otra habilidad clave en el elevado nivel de demandas del mundo de los negocios.-

 

Hölzel et al.
(Source: Hölzel et al.)

Estos hallazgos son solo el principio de la historia. Los neurocientíficos han también demostrado que la practica del mindfulness afecta áreas del cerebro asociadas con la percepción, el dolor, la tolerancia, la regulación emocional, introspección, el pensamiento complejo y el self. Si bien es necesario investigar más para documentar estos cambios y para entender los mecanismos subyacentes, la evidencia es irrefutable.

El mindfulness ya no debería ser considerado como algo “deseable” sino como algo necesario para mantener saludable nuestro cerebro, mejorar nuestras capacidades y protegernos del exceso de estrés. Puede incorporarse a nuestra vida espiritual o ser practicado como una forma secular de entrenamiento mental. Cuando nos sentamos, nos damos un respiro y nos comprometemos a ser conscientes plenamente, especialmente si nos reunimos con otros que están haciendo lo mismo, estaremos potenciando nuestras posibilidades de cambio.-

Fuente:

https://hbr.org/2015/01/mindfulness-can-literally-change-your-brain?utm_source=Socialflow&utm_medium=Tweet&utm_campaign=Socialflow

Traducido por : Raquel Ferrari


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