Investigación : efecto modular de la oxitocina en la respuesta social femenina

La Oxitocina, la poción natural del amor, ayuda a las parejas a enamorarse, genera el apego de las madres a su bebé y estimula la cooperación grupal. Una nueva investigación de la Rockefeller University revela el mecanismo por el que esta hormona pro social afecta la interacción entre los sexos, por lo menos en algunas situaciones. La clave estaría en una nuevo tipo de neuronas.

“Identificando una nueva población de neuronas activadas por la oxitocina, hemos descubierto una de las formas en que esta señal química influye en la interacción entre ratones hembras y machos”, dicen Nathaniel Heintz y James and Marilyn Simons, del laboratorio de Biología Molecular.

Los hallazgos, publicados en Cell ( Octubre 9), tuvieron su origen en la búsqueda de un nuevo tipo de Interneuron, una neurona especializada, que retransmite mensajes a otras neuronas en distancias cortas. Como parte de su tesis doctoral, Miho Nakajima comenzó a identificar perfiles de genes marcados en las interneuronas usando una técnica conocida como TRAP ( translating ribosome affinity purification), desarrollada por el laboratorio de Heintz y el Laboratorio de Neurociencia molecular y Celular de Paul Greengard.

En algunos de los perfiles de la capa externa del cerebro conocida como cortex, ella observó una proteína que actuaba como receptor y que respondía a la oxitocina.  “Esto originó la pregunta: ¿ Cómo está reaccionando esta pequeña y diseminada población en respuesta a la oxitocina? -dice Nakajima- “Y como la oxitocina está involucrada en la respuesta social de las hembras”.

This image shows neurons in the medial prefrontal cortex.

Para determinar cómo estas neuronas OxtrINs (dubbed oxytocin receptor interneurons) afectaban la conducta cuando eran activadas por la oxitocina, silenció solo este grupo de interneuronas y en experimentos distintos, bloqueó la habilidad de los receptores para detectar oxitocina en sujetos hembras. Luego les aplicó un test habitual de conducta social: darles la opción de explorar un espacio con un ratón macho o con un objeto inanimado- en este caso un ladrillo de Lego-. ¿Cómo reaccionarían?.

Generalmente, una hembra elegiría la opción “no apilable”. Los Lego no suelen ser de interés para los roedores. Pero los resultados de Nakajima fueron confusos: a veces las hembras con OxtrINs silenciado mostraban un interés poco habitual en los Lego y a veces respondían normalmente.

Esto la llevo a sospechar que existía algún tipo de influencia del ciclo reproductivo de la hembra. En otra ronda de experimentos,  registró si la hembra estaba o no en un período sexual activo. El período de celo fue la clave, la hembras mostraban una  inusual falta de interés por los machos cundo sus receptores estaban inactivos. En muchos casos hasta olisqueaban al Lego!. No hubo ningún efecto en la fase diestrus ni tampoco si se reemplazaba al macho por otra hembra. El mismo experimento en machos, no obtuvo efecto alguno.

“En general, OxtrINs parece permanecer silenciosa si no se expone a la oxctocina”-dice Andreas Görlich, un miembro del lab que registró la actividad eléctrica de estas neuronas con y sin la hormona. “La parte más interesante es que cuando se exponen a la oxitocina, estas neuronas se activan más a menudo en hembras que en machos, reflejando posiblemente las diferencias que se detectan en los tests”.

“No entendemos todavía de que forma funciona, pero pensamos que la oxitocina estimula a la hembra en celo a acercarse a posibles parejas” -dice Nakajima. “Esto sugiere que la respuesta cerebral de las hembras a los estímulos sociales difiere dependiendo de la fase de su ciclo reproductivo”.-

La oxitocina actúa igual en humanos y en ratones, sin embargo, aún no está claro si la hormona también influencia la versión humana de este tipo de interacción o si actúa con algún grupo similar de interneuronas.  No obstante, los resultados ayudan a explicar como los humanos, ratones y otros mamíferos responden a situaciones de cambio social.

-Dice Heintz- ” La respuesta a la oxitocina ha sido estudiada en diversas partes del cerebro, y está claro que esta hormona u otras similares, tienen la capacidad de impactar en la conducta, en distintos contextos y en respuesta a diferentes patrones fisiológicos”. “Esta nueva investigación ayuda a explicar por qué la conducta social depende tanto del contexto como de la fisiología”.-

 

Contacto Zach Veilleux – Rockefeller University
Fuente: Rockefeller University press release
Image Source: La imágen pertenece a  Rockefeller University
“Oxytocin Modulates Female Sociosexual Behavior through a Specific Class of Prefrontal Cortical Interneurons” by Miho Nakajima, Andreas Görlich, and Nathaniel Heintz in Cell. Publicado online Octubre 9, 2014 doi:10.1016/j.cell.2014.09.020

Traducción : Raquel Ferrari
Minientrada | Publicado el de | Etiquetado , , , | Deja un comentario

Mecanismos de defensa: cuando la neurociencia se encuentra con el psicoanálisis

“Nada es tan difícil como evitar el autoengaño”

Ludwig Wittgestein

¿Que parte de las experiencias conscientes en el día a día son influenciadas por procesos inconscientes?

No sabemos con exactitud cuanto de los impulsos conscientes, los deseos o motivaciones son en esencia inconscientes y tampoco conocemos el mecanismo por el que devienen conscientes pero los avances en la tecnología de imágenes de la resonancia magnética funcional está permitiendo la medición científica de la actividad cerebral.

Estos avances han llevado a la revitalización y reconceptualización de los conceptos claves en la teoría psicoanalítica, basada en la idea de la existencia de fuerzas fuera de la consciencia que determinan e influencian la conducta.

De acuerdo a la teoría psicodinámica, los mecanismos de defensa inconscientes son utilizados para el manejo de la ansiedad en situaciones de conflicto psiquico, en este post hablaremos de la represión, la supresión y la disociación entre otros.

La supresión es una forma voluntaria de represión propuesta por Freud en 1892. Es el proceso de mantener en forma voluntaria los pensamientos ansiógenos, memorias, fantasías y deseos fuera de la consciencia, contenido que una vez suprimido deviene pre-consciente. En la supresión desempeñan una función primordial las motivaciones morales. .

La supresión es más fácil de controlar en forma experimental que la represión que implica que el pensamiento, recuerdo o impulso cambia de un sistema (preconsciente-consciente) a otro (inconsciente).

Si estamos de duelo por la muerte de un ser querido o una ruptura sentimental podemos conscientemente decidir suprimir el pensamiento sobre estos temas para poder retomar el control de nuestras vidas.

O, en otro ejemplo, podemos tener un impulso de decirle a nuestro jefe lo que realmente pensamos de él pero suprimimos ese deseo para poder conservar nuestro trabajo, sin olvidarnos de lo que pensamos.

En ambos casos, el deseo es consciente pero se ha frustrado su expresión por una decisión racional para evitar actuar. Muchas veces ese impulso deriva en otros caminos: por ejemplo una tos nerviosa cuando nuestro jefe está cerca a pesar de que no estamos enfermos.

En general, pensamientos “olvidados” y recuerdos pueden influenciar conductas, pensamientos conscientes y sentimientos y pueden expresarse como síntomas.

A pesar de que algunos sostienen que la supresión es un mito psicoanalítico sin soporte científico, la resonancia magnética de imágenes sugiere otra cosa. El psicólogo Michael C. Anderson, (Universidad de St, Andrés- Escocia-) y sus colegas llevaron adelante lo que ellos llamaron “pensar/no pensar” (Think/no think) experiment para explorar las bases cerebrales de la supresión de la memoria.

Dos docenas de voluntarios tenían que memorizar 48 pares de palabras (por ej: vapor-tren). Posteriormente, se les mostró la primera palabra clave y debieron o recordar la segunda palabra asociada (llamada condición de reacción) o intentar evitar que entrara en la consciencia (condición de supresión). La supresión activa de la palabra relacionada (según el scanner) tuvo el efecto de un menor recuerdo posterior (comparado con la respuesta de reacción), este resultado no podía atribuirse al simple paso del tiempo.

La imágen que Anderson y sus colegas descubrieron mostró que los voluntarios suprimían las palabras utilizando áreas cerebrales relacionadas con el “control ejecutivo” en el área pre frontal para desactivar procesos en sectores relacionados con la memoria, en particular el hipocampo.

Este hallazgo es digno de atención porque experimentos anteriores mostraron que la amplitud de actividad en el hipocampo es proporcional al recuerdo: a mayor actividad mayor recuerdo.

La segunda observación fue que el cerebro es más activo cuando evita recuperar un recuerdo que en el momento mismo de recordar.

Suprimimos recuerdos no deseados impactando en la actividad cerebral en formas solo posible de ser imaginadas por Freud, quién después de todo, era un neurocientífico en “training” permanente.-

Fuente:

“Defense mechanisms: Neuroscience meets psychoanalisis”

By Heather A. Berlin and Christof Koch | April 13, 2009 |

http://www.scientificamerican.com/article.cfm?id=neuroscience-meets-psychoanalysis

Traducción : Raquel Ferrari

Minientrada | Publicado el de | Etiquetado , , , , , , | Deja un comentario

Facundo Manes: “No hay que jubilarse intelectualmente”

Facundo Manes, neurólogo, junto a Mateo Niro, licenciado en letras, escribieron el best seller “Usar el cerebro” que ya va en su séptima edición en Argentina.
En este diálogo, algunas de las cosas más curiosas del cerebro y la historia de sus estudios:

-¿Qué dice de nuestra sociedad que un libro que se llama “Usar el cerebro” sea el más vendido?
-Al éxito del libro no lo tomo como algo personal, lo tomo como una gratificación de la sociedad en la que vivo, que esta interesada en la ciencia, en el conocimiento, en las investigaciones sobre el cerebro y también en la curiosidad que produce este órgano que nos hace humanos, es el único órgano que intenta entenderse a sí mismo. Todo lo que hacemos lo hacemos con el cerebro, como todos tenemos cerebro me parece que la gente está interesada en conocer cómo funciona.

-¿Se conoce mucho, falta conocer mucho más?
-La pregunta fundamental es si el ser humano podrá conocer su cerebro. Hemos avanzando en conocer cómo el ser humano toma decisiones, la memoria, la creatividad, el lenguaje, la percepción. Hemos aprendido a diagnosticar enfermedades complejas en forma precisa, pero todavía falta responder lo más importante que es cómo las neuronas y las conexiones cerebrales dan lugar a las experiencias personales, íntimas y privadas. Sabemos que las hacen las neuronas y son producto de sus conexiones, pero nos falta una teoría general del cerebro, ahora solo conocemos sus partes.

-¿Cuáles son los mitos del cerebro, qué es lo más común que te preguntan?
-Que usamos el 10% del cerebro, es mentira eso. Usamos todo el cerebro, es más, cuando descansamos tirados en un sillón o caminamos en la playa, el cerebro trabaja muchísimo. Cuando no hacemos nada el cerebro trabaja mucho y trabaja con una red cerebral específica que se llama “red del reposo” y en forma coordinada y dirigida como si tuviese un director de orquesta. El cerebro, en ese momento, procesa información de manera automática.

-Muchos piensan que las mejores ideas surgen cuando uno está relajado, en la ducha, caminando, ¿es así?
-Es cierto, cuando uno está relajado aparece la creatividad, pero antes hay que tener ciertos requisitos: uno tiene que pensar un problema obsesivamente, y cuando se relaja aparece la solución. Es como cuando uno hace una palabra cruzada y piensa “¿cual será?”. Ahí no va a salir la solución porque los centros atencionales y ejecutivos están activos. Cuando uno se va a tomar un mate, se relaja y aparece la solución.

-¿Por qué el ser humano debe conocer cómo funciona el cerebro?
-Porque somos cerebros con patas. El conocimiento del cerebro va a impactar en la educación, economía, filosofía, política. Todo lo hacemos con el cerebro y está bien, en parte hice el libro por esto. Los análisis del cerebro tienen que ser debatidos por la sociedad. Para mi es una obligación, la sociedad debe conocer cómo funciona, para debatirlo.

-¿Es importante alimentar el cerebro ya sea con comida y ejercicio?
-Es importante, es una de las prioridades en el cerebro en desarrollo. El cerebro cambia permanentemente con las experiencias que vivimos y cambia con el ejercicio. El cerebro es plástico, permanentemente estamos conectando nuevas conexiones de redes y generando nuevas conexiones. Son importantes la alimentación, el ejercicio, la estimulación intelectual, la vida social en al primera infancia y en el desarrollo.

-¿También en las personas mayores?
-También, hay estudios que muestran que aunque la persona haya sido activa intelectualmente toda la vida, si deja de serlo hay una declinación cognitiva. Por eso hay que jubilarse de lo que uno no le gusta, pero nunca jubilarse intelectualmente.

-¿Cómo educar sobre el buen uso del cerebro?
-Hay ciertos parámetros, los chicos aprenden como los adultos cuando algo los motiva, los inspira. Pero un chico tiene que estar bien alimentado, recibir estímulo afectivo, intelectual. Hay que cuidar el efecto de la tecnología. Hoy los chicos tienden a estar muy conectados, la tecnología es bárbara, pero no pueden estar todo el tiempo conectados, tienen que recuperar el ocio, la capacidad de introspección, la imaginación, hay que volver a que los chicos estén en contacto con otros, que se vean a los ojos.

-¿Ahí entra la “inteligencia social” que menciona en el libro?
-La inteligencia social es la capacidad de tener empatía, ponerse en el lugar del otro, comunicarse con el otro. La gente aislada se deprime más, tiene más enfermedades, hasta se muere antes. Hay una red específica que se encarga de lo social.

-Jean Piaget, psicólogo y biólogo, decía que la inteligencia era asimilar el entorno y adaptarse al medio.
-Exactamente. Hoy no reducimos la inteligencia al coeficiente intelectual. El cerebro humano es producto de miles y miles de años. El arte, para darte una idea, apareció hace 40.000 años, o sea que la mayor parte de la historia del ser humano no tuvo arte. La lecto escritura apareció hace 5.000 o 6.000 años. Uno de los pasos evolutivos importantes fue pasar a ser bípedos, tener gestualidad, después vino la memoria episódica, la capacidad de contar dónde y cuándo. Otro paso evolutivo importante que se dio en miles de años fue el cerebro social. Muchos dicen que la complejidad social de la especie, explicaría la complejidad del cerebro. En la historia hubo presiones evolutivas que lo hicieron modificarse al cerebro. En muchos años no creo que se vaya a cambiar mucho, todo esto pasó en miles de años. Al cerebro no lo cambiaron ni la imprenta, ni la biblioteca y tampoco lo va a cambiar Facebook.

Fuente: http://facundomanes.com/2014/10/13/no-hay-que-jubilarse-intelectualmente/

Edit.: Raquel Ferrari

Minientrada | Publicado el de | Etiquetado , , , | Deja un comentario

Una app que crea música con tu cerebro

Si uno está estresado, los altavoces emiten una nota aguda de piano. Si se concentra, lo que suena es una flauta que va entretejiendo la melodía. Un casco inalámbrico recoge la actividad cerebral, que pasa por el filtro de una aplicación para móviles para luego salir por los altavoces, reconvertida en música. Unos 2.000 alumnos han probado este programa informático, llamado Brain Music, con el que su creador, el profesor de la Universidad Politécnica de Madrid Francisco Serradilla, quiere despertar nuevos ingenieros, mostrándoles que la informática puede ser un trabajo de lo más creativo.

La aplicación muestra dos ejes:

el que refleja la concentración y

el que mide la relajación.

Los sensores del casco inalámbrico, que se colocan en la frente y se enganchan también en la oreja, miden la diferencia de potencial entre ambos puntos. Una pelota de fútbol en la pantalla se va moviendo mientras la máquina genera música. El objetivo del juego es conseguir encajar el balón en el cuadrado que forman ambos ejes. “En la informática está todo por crear. El trabajo más interesante de un informático es el que incorpora una faceta creativa importante”, señala Serradilla.

En este juego hay auténticos fenómenos que apenas necesitan segundos para meter gol. Otros, pueden estar minutos con la mirada fija en la pantalla.

“Hay que elegir entre concentrarse o relajarse. Esto precisa de todo un entrenamiento, pero hay chavales sorprendentes”, asegura el profesor. La actividad de Serradilla, doctor en Informática e investigador del departamento de Inteligencia Artificial de la Politécnica, fue parte de la primera edición de El aprendiz de ingeniero, una feria con la que la universidad ha intentado atraer a alumnos de Secundaria y Bachillerato a estudiar carreras técnicas.

“Lo que hay que trasladar, y que quizás no se está haciendo bien en los institutos, es que la ingeniería es algo muy creativo, no es una cosa solo de matemáticas y de demostrar teoremas”, apunta Serradilla. En la última década, el número de alumnos en ingenierías y arquitectura ha caído un 23,3%, según los datos del Ministerio de Educación.

El grupo de investigación Mercator, en el que participa Serradilla —que además es poeta—, utiliza la tecnología de lectura de ondas cerebrales para proyectos de psicología laboral, midiendo, por ejemplo, cómo afectan las decisiones de un jefe en el rendimiento de sus empleados. Pero el trabajo de Serradilla se enmarca también en el campo de la informática creativa, que ve a las máquinas no como meras herramientas auxiliares, sino como verdaderos agentes capaces de innovar. “Una de las objeciones que se pone siempre a la inteligencia artificial es que una máquina nunca podrá crear, pero por supuesto que puede hacerlo. Otra cosa es que a un humano el resultado de esa actividad le puedan parecer más o menos creativo”.

Con el casco inalámbrico en la cabeza, algunos alumnos preguntan si se pueden descargar la aplicación a su móvil, aunque no está disponible. La mirada vuelve a clavarse en la pantalla mientras su cerebro genera música.

El taller toca también otro tema que, al igual que la inteligencia artificial, parece de ciencia ficción, aunque solo sobre el papel: la posibilidad de controlar una máquina con la mente. “Hay una inteligencia artificial que, más allá del interés científico por construir una máquina inteligente, tiene un objetivo de ingeniería, de resolver problemas”, indica el profesor, “y está en muchos productos, aunque no nos demos cuenta. Un filtro de correo spam es inteligencia artificial”.

Fuente:  http://tecnologia.elpais.com/tecnologia/2014/09/30/actualidad/1412091955_796835.html

Editado por : Raquel Ferrari

Minientrada | Publicado el de | Etiquetado , , , , , | Deja un comentario

El cerebro podría “compensar” el daño producido por el Alzheimer

Por : Smitha Mundasad

El cerebro humano podría ser capaz de compensar los cambios tempranos que se detectan en la enfermedad de Alzheimer, según una investigación publicada en Nature Neuroscience.

El estudio sugiere que algunas personas utilizan un poder neural extra para ayudar a mantener su habilidad de pensar. Los científicos esperan que estos hallazgos arrojen luz sobre por qué solo algunas personas con signos tempranos de deterioro desarrollan un severo declive de su memoria. Pero los expertos alertan que será necesaria mucha más investigación para entender estos procesos.

El estudio liderado por investigadores de la Universidad de California se hizo sobre 71 sujetos adultos sin signos de declive cognitivo. El scaneo del cerebro en 16 sujetos mayores detectó depósitos de proteina amiloide considerada el sello de la enfermedad de Alzheimer. A todos los participantes se les pidió que memorizaran en detalle una serie específica de dibujos mientras se escaneaba su actividad cerebral. Luego se les pedía que recordaran lo esencial y finalmente el detalle de todas las láminas que habían visto.

Los dos grupos tuvieron buen desempeño pero el grupo con proteina amiloide en sus cerebros mostró mayor actividad cerebral al recordar las imágenes en detalle.

Los científicos dicen que esto sugiere que sus cerebros tienen la habilidad de adaptarse y compensar cualquier daño temprano causado por esta proteina.

La Dra. Laura Phipps,   responsable de la comunicación científica en la organización benéfica Alzheimer´s Research UK, dijo: “Este pequeño estudio sugiere que nuestros cerebros tendrían formas de resistir al daño inicial que producen estas proteínas pero serán necesarios más estudios para poder interpretar estos resultados”.

Y agregó: ” Se necesitan estudios longitudinales para confirmar si la actividad extra del cerebro vista en la investigación, es el signo de un cerebro que se compensa de un ataque temprano y si esto sucede, por  cuanto tiempo sería capaz el cerebro de enfrentar este daño.-“

Los científicos buscan entender por qué algunas personas con acumulación de esta proteína son mejores que otras a la hora de usar distintas partes de su cerebro.

Dice el Dr. William Jagust- miembro del equipo investigador- : “Pienso que es muy posible que las personas que pasan más tiempo haciendo actividades cognitivas tengan cerebros que se adapten mejora a los daños potenciales”.-

Fuente : http://www.bbc.com/news/health-29181843

Traducción : Raquel Ferrari

Publicado en investigación, neurociencia, neurociencia cognitiva, salud mental | Etiquetado , , , , , , | Deja un comentario

Mariano Sigman: hay una falta de espacios genuinos para investigar en neurociencia cognitiva

Mariano Sigman es el nuevo director del Laboratorio de Neurociencia de la Universidad Torcuato Di Tella.Obtuvo su licenciatura en Física de la Universidad de Buenos Aires (1997), doctorado en Neurociencia (Ph.D.) en Rockefeller University (Nueva York) e hizo un postdoctorado en Ciencias Cognitivas (2002-2005) en el Collège de France (París).

-¿Por qué eligió venir a la Universidad Di Tella y dejar su trabajo en la UBA?
Yo vine a la Argentina hace 8 años. Estuve antes de esto unos casi 10 años afuera, donde entre doctorado y posgrado desarrollé un programa de investigación en neurociencia cognitiva. Es algo que está entre la neurociencia y la psicología. Eso en el mundo es un lugar común. En las universidades de Europa y Estados Unidos hay un departamento de neurociencia cognitiva o computacional. En la Argentina, no. En parte por un divorcio histórico en el que la psicología está muy asociada al psicoanálisis y ajena a la ciencia.
Eso hace que los que venimos haciendo esta disciplina caigamos en distintos lugares: algunos se fueron a medicina, otros a computación, otros a física, porque la neurociencia tiene que ver con todo eso. Yo estuve unos años en el departamento de física de la UBA. Mi abordaje tiene que ver más con los fierros y análisis de datos, redes y volúmenes grandes de datos para lo que usamos herramientas de la física. Las preguntas que nos hacemos de cómo pensamos, cómo recordamos, cómo decidimos, tienen que ver con la psicología. Venir a Di Tella tiene que ver con crear un primer espacio que sea un ambiente genuino donde investigar neurociencia cognitiva.
Si a usted le tocara explicarle una persona que no sabe nada del tema, ¿qué le diría que es la neurociencia y su aplicación práctica?
Una de las cosas más importantes es entender que mucho de lo que somos y hacemos tiene que ver con el cerebro que nos constituye. Esto es mucho más claro cuando uno lo piensa en la motricidad del cuerpo. Por ejemplo, uno sabe que tiene que elongar antes de correr porque sino los músculos se desgarran. Sabe que puede trabajar fácilmente algunas cosas, como la resistencia, pero mucho menos fácil la velocidad. Así vivís mejor con vos mismo porque sabés en dónde podes exigirte y en dónde no. Eso que para el cuerpo es bastante claro, con el aparato psíquico, con el pensamiento, es más confuso.
Uno se enoja con alguien porque está deprimida o porque es impulsiva. Y en cierta medida es como que te enojes con una persona que se fracturo una pierna porque no puede correr. Cuando vos entendés que atrás del pensamiento hay un aparto constitutivo que es el cerebro, que es un órgano, que tiene su manera de funcionar y tiene sus cosas que lo hacen en ciertas circunstancias funcionar con más o menos dificultad, entrás en un espacio de comprensión de vos mismo y de los otros que puede hacer que las cosas funcionen mejor. En el plano educativo es muy claro.
Estigmatizar a un chico disléxico como un vago o como alguien con falta de voluntad para aprender a leer (que se hace) es absurdo y nocivo. En la mayoría de los casos, un disléxico es un chico con un problema bastante específico en la parte del cerebro que empalma la visión con la audición. Esto no estigmatiza ni condena, al revés, da una oportunidad del cambio y para no condenar a alguien por aquello que le presenta, genuinamente más dificultades.
¿Cómo está parada Argentina hoy con respecto a los otros países del mundo en el terreno de la neurociencia?
Tradicionalmente, en la Argentina la neurociencia cognitiva estuvo muy vapuleada. Jacques Mehler, que es uno de los grandes fundadores de la neurociencia cognitiva, es argentino. Como tantos otros, tuvo que irse de la Argentina en un exilio político. Pero luego, para él, se volvió una suerte de exilio intelectual.
En Argentina la idea de que vos podés estudiar como pensamos, sentimos y nos desarrollamos desde una perspectiva científica fue muy atacada hasta hace no tantos años. La razón era suponer que la identidad es algo ajeno a las reglas que rigen la materia. Que cada uno es alguien distinto y que ningún aspecto de la personalidad es reductible a reglas materiales constitutivas.
Para hacer ciencia vos tenés que hacer una cantidad de simplificaciones que fueron tradicionalmente muy cuestionadas. Por ejemplo, tenés que asumir que pese a que cada persona es distinta y única, existen ciertos aspectos comunes que hace posible abordar preguntas en grupos de personas. Que estudiar cómo responde distinta gente a algo no es combinar peras y manzanas.
También tenés que asumir que el comportamiento humano tiene un origen biológico, constitutivo y no deviene de una suerte de fantasma mental.
A quien esbozaba este paradigma se lo atacaba virulentamente en la Argentina, acusándolo de positivista, reduccionista, simplista. De que estabas abordando algo muy complejo como la mente humana como si estuvieses trabajando con madera. Eso era una crítica en parte epistemológica, pero aún más ideológica. A alguien como Jaques se lo acusaba de reaccionario, no de hacer buena o mala ciencia. Ahora esto cambió muy de golpe. Pasa todo lo contrario y la neurociencia está que explota. Esta mezcla resulta rara. Por un lado cualquier pavada que decís del cerebro suena bien. Al mismo tiempo hay una falta de espacios genuinos para desarrollar esta investigación en lugares propios.
La razón principal es que la neurociencia es una ciencia nueva. Las tradicionales son física quimica matemática, ciencias social, políticas, derechos. Esa es la clasificación del siglo XVIII. Muchas de nuestras universidades siguen regidas por esta taxonomía. Y es difícil cambiar eso porque hay estructuras que van desde los departamentos hasta el ministerio de Educación, que determinan  cómo se clasifica el conocimiento en un programa de carreras. En Estados Unidos, hay más versatilidad para poder cambiar rápido lo que hace que los departamentos de neurociencia cognitiva, o de nanotecnología (que combina física, química ingeniería…) sean más comunes. Desde el ministerio de Ciencia hay mucha voluntad para que esto cambie, pero se requieren muchos cambios articulados entre distintos sectores de la sociedad.
-¿En qué trabajos o investigaciones se va a centrar?
Di Tella tiene una tradición en ciencias humanas. La ciencia que haremos no va a cambiar radicalmente de  lo que hacíamos en la UBA. Estudiamos problemas de la neurociencia humana que tiene que ver con la toma de decisiones, la percepción, la consciencia, las emociones, en gran medida con la neurociencia social, de cómo nos relacionamos, nos comunicamos.
El aprendizaje, en particular, por qué aprendemos algunas cosas y no otras. Esos son nuestros pilares. En Di Tella vamos a relacionar estas cosas con las ciencias humanas y sociales. Eso es nuevo para el país y para mí.
Por ejemplo, la toma de decisiones es pertinente para la economía. Para la economía es pertinente saber por qué alguien decide comprar o no, por qué ahorrar o gastar. La psicología humana dicta en gran medida estas decisiones que a su vez condicionan el consumo.
En Di Tella los problemas en toma de decisiones, naturalmente se va a dirigir a ese tipo de marcos. Otra intersección natural es en la neurociencia de las decisiones morales y el derecho. Por qué algunas cosas nos parecen bien o mal, otras nos emocionan, otros nos parecen feas y otras no las haríamos. Estudiamos cómo estas intuiciones que dictan en gran medida nuestros juicios en la vida cotidiana, muchas veces sin saberlo, terminan expresándose en un sistema formal de derecho, judicial.
O la educación: cómo aprender a leer, porque algunos tiene dislexia y cómo puede mejorarse al práctica educativa para que sea más inclusivas. Muchas de estas cosas las investigamos hace tiempo. En Di Tella, esperamos poder cuajar un camino para aplicar esta investigación en una dirección que tenga pertinencia más pertinencia al desarrollo de políticas educativas.
Ahora hay un boom de la neurociencia, principalmente gracias a Facundo Manes. ¿Qué opina de este fenómeno?
Es complicado responder esto genéricamente. Manes es un tipo al que yo le tengo admiración, respeto y cariño. Divulga desde un lugar a la vez muy sólido y con muchísimo conocimiento. Luego, hay de todo. Como cuando algo está muy de moda, tenés divulgación excelente, muy buena, buena, regular y mala.
Un problema más general es que la ciencia en general tuvo una relación esquizofrénica con la sociedad y los medios de comunicación. Por un lado estigmatizarla y marginalizarla, con el científico raro, despeinado, con guardapolvo, haciendo algo que nadie entiende y presumiblemente no sirve para nada, y al mismo tiempo endiosarla en una tapa de gran diario que dice “Científicos descubren la cura del cáncer”.
¿De quién es culpa eso? Es muy difícil culpar al tipo que dio la nota, que seguro no dijo eso. Hay un proceso de deformación en los diarios que tiene que ver con el deseo del editor para que la gente lo lea. Hay un teléfono descompuesto que hace que uno tenga un resultado genuino como encontrar una droga que cambia la expectativa de vida de 7 años a 7,8 años, que ya es mucho, a un titular que dice “Argentino resolvió el cáncer”.
Ese proceso de divulgación es más sensible cuando esta masificado, cuando llega a medios que tienen una imposición de contar noticias calientes y no reflexivas con sus matices. En 200 palabras no tenés lugar para decir “ojo que…”. La fórmula típica es decir “Argentino descubre vacuna para el cáncer” y al final una nota que es “pero advierten que todavía no está del todo probada” para decir “yo me cubrí”.
La neurociencia forma parte de este proceso genérico de distorsión mediática. Desde mi punto de vista es importante y sano que se divulgue la neurociencia. No veo nada malo, me parece mejor que esté eso en los medios que la gran mayoría de los mamarrachos que aparecen en televisión. Obviamente si vos tenés mucha demanda y no mucha oferta de gente que pueda divulgarla bien, aparece un poco de “chanterío”, de gente que se sube al caballo de algo. En resumen, a mí me parece muy bueno que haya divulgación, creo que mucha es buena, alguna es mala y alguna es oportunista aprovechando la moda pero no tiene que ver solo con el que comunica sino con toda la cadena editorial.
-Vayamos al tema de la financiación. ¿Las inversiones públicas tienen mejor prensa que las privadas?
Puede ser. Di Tella es una universidad privada pero sin fines de lucro. No es una empresa. Es como Harvard. A veces lo privado y lo público se confunden. El trabajo que hacemos los profesores aquí se parece mucho al que haríamos en una universidad pública. Todo mi trabajo resulta en conocimiento público. Además, mi laboratorio está mayoritariamente financiado por el Estado, además de organismos públicos y privados del extranjero.
Algunos aspectos de la investigación que nosotros hacemos en el laboratorio se desarrolla por otros grupos en ámbitos netamente privados. Por ejemplo, consultorías que usan herramientas de la neurociencia para asesorar a empresas en cómo hacer una publicidad o desarrollar estrategias de marketing. Nosotros no hacemos eso. No hacemos un uso lucrativo de la neurociencia.
Hacemos cosas aplicadas, como por ejemplo, un software educativo, financiado y apoyado logísticamente por la Fundación Sadosky, que se ha utilizado para mejorar el desarrollo educativo en escuelas públicas y es por supuesto de acceso libre y gratuito. En general definir lo privado y lo público es una arena complicada. En la Argentina también hay un poco de estigmatización con eso y yo nunca me llevé bien con las fronteras tradicionales que nos imponen. Una es la disciplinaria y otra es la estigamtización de lo público y lo privado. A mí me gusta poder mezclar estos nichos.
-Mencionó que se usa el estudio de la neurociencia para el marketing. ¿Hay ciertos patrones que se pueden estudiar para llevar a que la gente actué de tal manera? ¿Se sabe cuáles son?
Claro que sí, hay un montón. Eso lo sabe la gente en el mundo aplicado. Por ejemplo, cuando eligen a un candidato político lo “miden”. Esto significa que se fijan que tenga una cantidad de propiedades que tiene que tener para que funcione como candidato. Muchas deberían ser muy poco pertinentes, cómo qué cara tiene. Uno piensa que lo más importante deberían ser las ideas o que acciones toma, pero eso no es lo que la gente vota. En gran medida, como en tantas otras decisiones, se vota el producto, un envase. El tipo que es un curador político sabe eso y busca candidatos que funcionen de esa manera. Y no solo para los políticos. Una pasta de dientes o una película también. Por supuesto que hay gente que sabe un montón sobre los sesgos en como elegimos, como nos emocionamos, sin que sea necesario conocer nada de neurociencia.
Pero para lograr algo así, ¿hace falta consultar a alguien como usted?
Claro que no. Hay mucha impostura en eso. Para mí el que mejor entiende las emociones humanas es Hollywood. Mucho mejor que el laboratorio de emociones del MIT. Los tipos saben qué tienen que hacer para que a los 17 minutos vos te rías un poco, después te dé tensión y finalmente llores. Y logran que un 94% de la población en China, África, España y acá, sea sensible a un algoritmo que desarrollaron que les permite producir genéricamente en casi todo el mundo las emociones que quieran. A muchos científicos les encantaría poder entender con tal grado de precisión cómo funcionan las emociones.
 
¿A usted qué le genera saber que una persona en Hollywood es capaz manejar a la perfección este tema?
Me genera admiración. De hecho, trato de acercarme a ellos y trabajo con artistas, músicos, cocineros, magos, gente del cine. Yo pienso que uno se acerca al conocimiento a través de distintas ventanas; no soy un convencido de que la mía sea mucho mejor que la de otros. Tampoco peor. Mi camino tiene valor. Quiero y respeto a la ciencia. Yo convivo con la gente que, como en Hollywood, entiende de manera pragmática aspectos del pensamiento humano que a nosotros se nos escapa. No me da ni celos, ni bronca. Trato de pensar qué es lo que los tipos hacen para entender esto y utilizar lo que ellos descubrieron. Lo que pasa con muchos de estos emprendimientos privados es que vos descubrís algo que lo querías hacer por tu lado y eso no se esparce, no se propaga.. Nadie nunca sabe que vos hiciste eso. La ciencia tiene esa estrategia que la hace efectiva de diseminar sus resultados. Vos descubrís algo y se lo contás a los demás para que lo puedan usar. En los emprendimientos privados esto no pasa, entonces tratás de espiarlos y darte cuenta qué lograron y cómo para poder usarlo. Somos, a veces, hackers del conocimiento.
Publicado en investigación, neurociencia, neurociencia cognitiva | Etiquetado , , | 1 comentario

Neurocientíficos logran revertir la asociación emocional entre recuerdos

Un nuevo estudio de neurocientíficos del MIT (Massachusetts Institute of Technology), en Cambridge, Estados Unidos, revela el circuito cerebral que controla cómo los recuerdos se vinculan con emociones positivas o negativas. Los científicos encontraron que podían revertir la asociación emocional de recuerdos específicos mediante la manipulación de las células del cerebro con optogenética, una técnica que utiliza la luz para controlar la actividad de las neuronas.

Los resultados, descritos en el número de este jueves de Revista NATURE, demostraron que un circuito neuronal que conecta el hipocampo y la amígdala juega un papel crítico en la asociación de la emoción con un recuerdo. Esta vía podría ofrecer un blanco para nuevos medicamentos para ayudar a tratar condiciones como el trastorno de estrés postraumático (TEPT), adelantan los investigadores.

  “En el futuro, uno puede ser capaz de desarrollar métodos que ayuden a la gente a recordar recuerdos positivos con más fuerza que los negativos“, plantea el autor principal del estudio, Susumu Tonegawa, profesor de Biología y Neurociencia, director del Centro RIKEN-MIT para la Genética del Circuito Neural del Instituto para el Aprendizaje y la Memoria del MIT.

Los recuerdos están hechos de muchos elementos, que se almacenan en diferentes partes del cerebro, y el contexto de un recuerdo, que incluye información sobre el lugar donde tuvo lugar el evento, se almacena en las células del hipocampo, mientras que las emociones vinculadas a ese episodio se encuentran en la amígdala.

Investigaciones anteriores han demostrado que muchos aspectos de la memoria, incluidas las asociaciones emocionales, son maleables. Los psicoterapeutas se han aprovechado de esto para ayudar a los pacientes que sufren de depresión y trastorno de estrés postraumático, pero el circuito neural que subyace a la maleabilidad se desconocía.

En este estudio, los expertos se dispusieron a explorar esa maleabilidad con una técnica experimental que les permite etiquetar las neuronas que codifican un recuerdo específico o engrama. Para lograr esto, marcaron las células del hipocampo que se encienden durante la formación del recuerdo con una proteína sensible a la luz llamada canalrodopsina. A partir de entonces, cada vez que esas células se activan con la luz, los ratones rememoran el recuerdo codificado por ese grupo de células.

Reactivación de recuerdos

El año pasado, el laboratorio de Tonegawa usó esta técnica para implantar falsos recuerdos en ratones mediante la reactivación de los engramas, mientras que los roedores fueron sometidos a una experiencia diferente. En el nuevo estudio, los científicos querían investigar cómo el contexto de un recuerdo se vincula a una emoción particular.

En primer lugar, utilizaron su protocolo de etiqueado del engrama para marcar las neuronas asociadas con una experiencia gratificante (para los ratones machos, socializar con un ratón hembra) o una experiencia desagradable (un choque eléctrico leve). En este primer conjunto de experimentos, los investigadores marcaron células de recuerdo en una parte del hipocampo llamada circunvolución dentada.

Dos días más tarde, los roedores fueron colocados en un gran espacio rectangular y, durante tres minutos, los investigadores vieron qué mitad del campo preferían los ratones de forma natural. En los ratones que habían recibido el condicionamiento del miedo, los científicos estimularon las células marcadas en el giro dentado con la luz cada vez que el animal entró en el lado preferido, de forma que estos animales comenzaron a evitar cada vez más esa zona, mostrando que la reactivación del recuerdo del miedo había tenido éxito.

El recuerdo de la recompensa también se pudo reactivar: en el caso de los ratones a los que se les había preparado para la recompensa, los investigadores les estimularon con luz cada vez que entraban en el lado menos preferido, de forma que de pronto comenzaron a pasar más tiempo allí, recordando el recuerdo grato.

Un par de días más tarde, los investigadores trataron de revertir las respuestas emocionales de los ratones. Para los ratones machos que recibieron originalmente el condicionamiento del miedo, se activan las células de memoria que participan en el recuerdo del miedo con la luz durante 12 minutos, mientras que los ratones pasaban tiempo con los ratones hembra. Para los ratones que habían recibido inicialmente la recompensa acondicionado, células de memoria se activaron mientras recibían descargas eléctricas leves.

A continuación, los investigadores pusieron de nuevo los ratones en el gran estadio de dos zonas. Esta vez, los ratones que originariamente recibieron el condicionamiento del miedo y habían evitado el lado del campo en la que sus células del hipocampo se activan por el láser, ahora empezaron a pasar más tiempo en esa zona, cuando se activaron las células del hipocampo, lo que muestra que una asociación agradable sustituyó a la del miedo. Esta inversión también se llevó a cabo en ratones que fueron condicionados para la recompensa.

Sin cambios con las células de la amígdala basolateral

Posteriormente, los autores de este trabajo llevaron a cabo el mismo conjunto de experimentos, pero con las células de memoria etiquetadas en la amígdala basolateral, una región implicada en el procesamiento de emociones. Esta vez, no pudieron inducir un cambio reactivando las células, de forma que los ratones continuaron comportándose conforme habían sido condicionados cuando las células de recuerdo fueron etiquetadas inicialmente.

  Esto sugiere que las asociaciones emocionales, también llamadas valencias, se codifican en alguna parte del circuito neuronal que conecta el giro dentado con la amígdala, según los investigadores. Una experiencia terrible refuerza las conexiones entre el engrama del hipocampo y las células que codifican el miedo en la amígdala, pero que se puede debilitar la conexión más tarde conforme se forman nuevas conexiones entre las células del hipocampo y la amígdala que codifican asociaciones positivas.

  “Esa plasticidad de la conexión entre el hipocampo y la amígdala juega un papel crucial en la conmutación de la valencia de la memoria”, afirma Tonegawa. Estos resultados indican que mientras que las células del giro dentado son neutrales con respecto a la emoción, las de la amígdala están precomprometidas a codificar el recuerdo del miedo o de recompensa.

Los investigadores ahora están tratando de descubrir las firmas moleculares de estos dos tipos de células de la amígdala. También están investigando si la reactivación de recuerdos agradables tiene algún efecto sobre la depresión, con la esperanza de identificar nuevos objetivos para los fármacos destinados a tratar la depresión y el trastorno de estrés postraumático.

Fuente: http://www.canarias7.es/articulo.cfm?id=347037

Editado por : Raquel Ferrari

Publicado en neurociencia, investigación | Etiquetado , , , , , , , | Deja un comentario