Ignacio Morgado : la ciencia distingue cada vez menos entre emoción y razón

“Según el profesor Ignacio Morgado (San Vicente de Alcántara, 1951) “podemos sospechar que el cerebro humano no esté capacitado para entender la naturaleza íntima de la consciencia”.

-¿Qué entendemos por “mente consciente”?
-La mente es una función del cerebro, tan inseparable del mismo como el movimiento de la rueda. Consiste en un sistema de procesos interrelacionados, como las percepciones, la memoria o las emociones, que pueden ocurrir de un modo consciente o inconsciente. La consciencia es un estado de la mente, subjetivo, cualitativo y unificado, que aporta flexibilidad al comportamiento y da sentido a la vida. Es, por tanto, un fenómeno biológico, como la respiración o la fotosíntesis.

-¿Qué condicionantes del entorno dieron al hombre un cerebro más desarrollado que el resto de los animales?
– El cerebro humano se ha desarrollado más, particularmente la neocorteza, de lo que le correspondería si su evolución se hubiera ajustado a la recta de regresión que relaciona el peso del cerebro y el del cuerpo en la clase de mamíferos. A ese mayor desarrollo, producto de la selección natural, pueden haber contribuido circunstancias ecológicas relacionadas con la necesidad de alimentarse y protegerse en situaciones adversas y circunstancias sociales, vinculadas con las competencias y conflictos que se generaron cuando los homínidos empezaron a vivir en grupos numerosos de individuos. El lenguaje hablado pudo ser un producto evolutivo relacionado a la vez con la necesidad de mejorar la comunicación y con el procesamiento mental de información requerido para organizar una comunidad de congéneres.

-¿Cómo conviven emoción e inteligencia?
-Perfectamente. El cerebro emocional potencia la inteligencia de los individuos. La experiencia clínica demuestra que las emociones no son un estorbo, pues el daño en el cerebro emocional no sólo perjudica la vida sentimental de los individuos sino también su capacidad de razonamiento, su memoria, su toma de decisiones y demás procesos mentales. A su vez, el deterioro cerebral que afecta a la cognición impide también una vida emocional normal. Emoción y razón se deterioran conjuntamente. La neurociencia tiene cada vez más dificultades para diferenciar las estructuras que forman parte del cerebro emocional de las que forman parte del cerebro racional.

-¿Existe la llamada “inteligencia social”?
-Sí, pero no es nada nuevo, como tampoco lo es la llamada inteligencia emocional. Inteligencia social es la capacidad que tenemos para relacionarnos positivamente con otras personas, creando apego y cooperación y evitando conflictos. Se basa en gran medida en la inteligencia emocional, que es la capacidad que tenemos para gestionar los sentimientos propios y entender los ajenos utilizando la razón y la experiencia. Ambos conceptos, aunque con lenguajes diferentes al actual, han sido utilizados en la antigöedad, por ejemplo, en las Meditaciones del emperador romano Marco Aurelio o en El arte de la prudencia del jesuita Baltasar Gracián.

-¿Hasta qué punto la ciencia conoce los circuitos de las emociones?
-Actualmente conocemos bastante bien las estructuras y muchos de los circuitos del llamado cerebro emocional (cerebro límbico, para algunos). Podemos hablar de la amígdala, el hipotálamo, las cortezas orbitofrontal y cingulada anterior, entre otras estructuras implicadas, pero resulta muy difícil diferenciar esas estructuras de las que también forman parte del cerebro racional implicado en los demás procesos cognitivos.

-¿Podrán controlarse enfermedades como el Alzheimer a medio plazo?
-Nadie lo sabe. Lo que sí puedo asegurar es que hay muchos neurocientíficos en diferentes países trabajando intensamente en programas de investigación relacionados con las enfermedades mentales. Algún día lo conseguiremos, pero no sabemos cuando.

-¿Qué papel juegan las emociones en este tipo de enfermedades?
-Muchas enfermedades mentales como la ansiedad, la depresión o el estrés posttraumático están relacionadas con alteraciones del cerebro emocional. El Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa que, aunque empieza por afectar a la memoria, acaba también por afectar a otras funciones cognitivas, como la emoción y los sentimientos.

Fuente: http://www.elcultural.es/version_papel/CIENCIA/24864/Ignacio_Morgado

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 Ignacio Morgado será ponente en la conferencia :“Neurociencia, emociones y razón: una perspectiva desde la psicobiología” el 1 de Marzo próximo en el COPC (ver programa).

Inscripciones abiertas

 

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Acerca de rferrar

Lic. en Psicología, psicoterapeuta, experta en psicología de Internet y Ciberpsicología. Interesada en el cambio de paradigma que la neurociencia plantea a los profesionales psi.-
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