Reconciliaciones y algo más sobre el diván


Una compilación de catorce trabajos une a psicoanalistas y neurobiólogos, hasta hace poco enfrentados, para descifrar juntos el mayor misterio del universo: la mente humana.

Por Martín W. Prieto

Cuando hubiera resultado fácil caer en una retórica triunfalista, Freud, en un virtuoso gesto intelectual, comenta en una de sus conferencias sobre la neurosis: “es casi humillante que, luego de un trabajo tan prolongado, sigamos tropezando con dificultades para concebir hasta las constelaciones más fundamentales, pero nos hemos propuesto no simplificar ni callar nada. Si no podemos ver claro, al menos, veamos mejor las oscuridades”.

Su disciplina, el psicoanálisis,  ha visto de lejos en los últimos tiempos los magníficos descubrimientos que están acumulando otras ciencias de la mente más formales y tal vez menos interesadas en las metáforas, las estructuras míticas o el trabajo con la palabra.

Estas ciencias están trabajando juntas. El prestigioso neurólogo francés Jean-Pierre Changeaux escribió: “Ya no se estila, como antes, abrirse paso de manera individual, cada uno encerrado en su disciplina, o incluso en su corporativismo fisiológico, farmacológico, anatómico o comportamental”.

La biología, la física, la química e incluso la psiquiatría ya tienen aceitados varios mecanismos de ensamblaje. No sucede lo mismo con el psicoanálisis: es más común el duelo mediático con estas ciencias por mutuas descalificaciones, o la simple indiferencia.

Para dejar de lado este divorcio nada saludable y explorar posibilidades de cooperación, un grupo mixto de médicos y psicoanalistas han colaborado en el libro ” Cruces entre psicoanalisis y neurobiología “(Lugar Editorial), una compilación de 14 trabajos de desarrollos en práctica, teoría y epistemología interdisciplinaria.

Se podría decir que el primer psicoanalista en interesarse por la neurobiología fue Freud( el primer psicoanalista) sus maestros fueron neurólogos, pero cuando empezó a interesarse por los extraños síntomas de la histeria femenina vio que la neurología de la época no podía explicarlos, por lo que comenzó a idear el psicoanálisis y a fundarlo en los recuerdos, la asociación libre y las relaciones interpersonales. Su objetivo era medir y curar el conflicto psíquico que no podía hacerse en términos exclusivamente físicos.

El médico Carlos Názara repasa el tratado pionero de Freud Proyecto de una psicología para neurólogos(1895), remarcando que este cruce entre neurología y actividad psíquica no es nuevo y que en cierto modo ambas disciplinas estaban prefiguradas para volver a cruzarse.

El mismo Freud afirmaba, muchos años después y con su teoría ya consolidada, que la biología “es un reino de posibilidades ilimitadas” y que sus futuras respuestas tal vez “derrumben todo nuestro artificial edificio de hipótesis”.

La psicoanalista Laura Lueiro afirma que las hipótesis de Freud vienen siendo verificadas por las neurociencias, principalmente la existencia de una vasta región inconciente y la concepción de la mente como un sistema abierto y relativamente dúctil a la acción de la introspección y el entorno. El descubrimiento científico más importante en este sentido es el de la plasticidad neuronal , que señala la capacidad del cerebro de modificarse continuamente a través de la experiencia, por lo que una terapia basada en la relación analista-paciente estaría sustentada por lo que llaman “el efecto neurobiológico de la palabra”.

El psicoanalista Sergio Rodríguez destaca que el psicoanálisis desde hace más de cien años viene investigando los efectos de la implicación de lo real con las dimensiones imaginarias y simbólicas, de la mente como vivencia de un cuerpo y el fenómeno de la somatización, los conflictos entre emociones y razón. Este es otro punto fuerte de contacto, puesto que  la condición del avance de las neurociencias es abandonar la vieja distinción mente-cuerpo.

Se ha demostrado abundantemente que la parte material de nuestro organismo y sus expresiones mentales se causan recíprocamente en distintos niveles, ya sea en los genéticos, funcionales o socioculturales. El neurólogo portugués Antonio Damasio fue uno de los primeros en exponer el error de Descartes –título también de su conocido libro–, un texto dedicado a establecer las relaciones intrínsecas entre las emociones y la razón, uno de los más citados en esta obra junto con los fundamentales trabajos del neurobiólogo Eric Kandel sobre la memoria, y de los extraordinarios casos clínicos de Oliver Sacks.

A lo largo de los ensayos se delinean posibilidades o imposibilidades de cruce entre estas disciplinas.

Según Laura Lueiro: “Los psicoanalistas podemos abrevar en los avances de la neurobiología para profundizar en áreas donde hasta ahora nos habíamos embarcado a tientas y expandir nuestros horizontes teóricos y clínicos. A su vez, la neurobiología necesita de quienes trabajemos con lo que a ellas les queda afuera de su campo: el sujeto entramado en el nudo borromeo en relación a sus deseos y goces. Las psicosis, las distintas formas de autismo, las llamadas ‘deficiencias mentales’, las demencias y los cuadros neurológicos, no son solo patologías. Están encarnadas en personas que sufren y requieren de un trabajo de colaboración entre psicoanalistas y neurobiólogos.” Si esta colaboración es profunda, naturalmente algunos conceptos caerán, algunas prácticas se probarán superadas o desviadas desde la raíz, pero principalmente se logrará un enriquecimiento y una dinamización de la investigación que beneficie al conocimiento de la psicología humana en general, y a los tratamientos terapéuticos que de este se desprende. Este libro es un punto de partida.

Fuente:  http://www.revistaenie.clarin.com/ideas/psicologia/Psicoanalisis-neurobiologos-reconciliaciones_0_635936416.html

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Jorge Tizón y Jaume Aguilar:  psicoanálisis & neurociencia  en el Ciclo “Neurociencia para psicólogos” (ver programa)

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Acerca de rferrar

Lic. en Psicología, psicoterapeuta, experta en psicología de Internet y Ciberpsicología. Interesada en el cambio de paradigma que la neurociencia plantea a los profesionales psi.-
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Una respuesta a Reconciliaciones y algo más sobre el diván

  1. maría vidoni dijo:

    Hasta el momento voy entendiendo que la neurociencia está colaborando con las localizaciones cerebrales(topográficas) de diferentes procesos y todavía no sabemos cuanto más se pueden acercar estas diciplinas. estoy muy deacuerdo con Laura Lueiro, en cuanto al enfoque o reencuentro del psicoanalisis con la neurobiología quién sabe cuanto se puede avanzar…como dice Laura cada persona es única y bueno se irá viendo como se puede hacer del psicoanalisis…tan original cada tratamiento…algo multidiciplinario, la física es multidiciplinaria?

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