Sesgos cognitivos y pensamiento

Daniel Kahneman y su partner intelectual Amos Tavresky (+1996), humanizaron la economía al demostrar las bases empíricas  por las que la gente proyecta y toma decisiones , se los considera los iniciadores de la “economía conductual”. Ofrecieron evidencias de los procesos mentales que dieron por tierra con las tradicionales teorías económicas acerca de la forma -siempre racional-en que los seres humanos elegimos opciones. Sus ideas han incursionado no solo en la economía, sino también en la medicina y la política.

En su último libro Thinking fast and slow, Kahneman propone un modelo para entender el proceso de pensar reafirmando la idea de la importancia de los sesgos:

El Sistema 1 : es emocional e intuitivo y por la tanto rápido. Toma sus decisiones basándose en una fuerte aversión a la pérdida-aún sin valorar las posibles ganancias-confía  en las estrategias ya adoptadas en el pasado y tiene poca capacidad de predicción de lo que podría hacernos “felices” en el futuro. Sirve, por ejemplo, para reconocer un rostro, conducir un coche o sumar 2+2,  su memoria suele estar asociada a emociones fuertes : miedo, odio, dolor.

El Sistema 2: es lento, más lógico y deliberativo. Toma la información del sistema 1, examina la evidencia disponible y llega a conclusiones más conscientes. Es el que ha permitido al hombre crear la cultura y el arte, el que nos permite sumar 23+56 o reírnos de un chiste.

Rutinas como hablar, calcular o decidir puede hacernos creer que lo usamos pero la realidad es que los sesgos cognitivos perduran aún en aquellas personas consideradas “más inteligentes que la media”.

En medicina o psicología el S1 sería el reconocimiento rápido de los síntomas y el S2 la aplicación de algún itinerario diagnóstico.

El S2 es lento de ponerse en marcha y se ve influenciado por mecanismos como el “marco” o el “anclaje” que condicionan los resultados. Ante un cambio político o una nueva norma se movilizarán más rápido los que creen que perderán algo que las que tienen algo que ganar (pag 305), hecho ya señalado por Maquiavelo. Las consecuencias prácticas son enormes; se explicaría la aversión de los pacientes a los medicamentos genéricos o el supuesto prestigio del “factor de impacto” en las publicaciones o el auge de las “terapias alternativas”.

En la última parte del libro Kahneman ofrece una interesante mirada sobre la memoria humana : cuando le pides a alguien que recuerde -por ejemplo-un examen médico , piensan lo mal que lo pasaron en el peor momento y como se sentían cuando llegó a su fin. No les interesa cuanto tiempo duró la experiencia. ¿Es esto lógico? pregunta.

¿Por qué no? contestamos.

El “yo” que experimenta -dice-no es el mismo que el “yo” que recuerda y distorsiona el recuerdo de manera siempre inconsciente. Hecho ya comentado por Freud al hablar de la “elaboración secundaria”.

Finalmente, su conclusión es interesante: “los finales de las historias son importantes en relación a lo que la gente evalúa sobre sus propias vidas y la de los demás”. Si la enemistad de una madre y una hija finaliza con una reconciliación justo antes de que la madre muera  valoraremos de una forma diferente el relato que si no sucede.

Nos gustan los finales felices y nuestras decisiones son la mayor parte de las veces inconscientes y emocionales. Las narrativas determinan nuestras respuestas que nunca serán mecanicistas o lógicas. Por este camino se explican desde los errores de la Escuela de Chicago en economía hasta la fidelización al tratamiento en pacientes crónicos en medicina.

Lo que Kahneman propone al final de su libro  es la necesidad de un lenguaje más rico, la introducción de nuevos términos que den cuenta de la complejidad de nuestros mecanismos mentales en contextos de decisión.

En la crítica para The New York Review of Booksel físico Freeman Dyson se sorprende de que en ningún momento se nombre a Freud y al psicoanálisis, centrado en el estudio del inconsciente, señalando que parecería que durante la segunda mitad del siglo XX ha pasado de ser la figura dominante de la psicología a poco menos que un “dictador destronado”.

Fuente : http://www.independent.co.uk/arts-entertainment/books/reviews/thinking-fast-and-slow-by-daniel-kahneman-6263560.html

http://www.guardian.co.uk/books/2011/dec/13/thinking-fast-slow-daniel-kahneman

http://www.huffingtonpost.com/david-k-levine/thinking-fast-and-slow-an_b_1906061.html

by Raquel Ferrari
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Acerca de rferrar

Lic. en Psicología, psicoterapeuta, experta en psicología de Internet y Ciberpsicología. Interesada en el cambio de paradigma que la neurociencia plantea a los profesionales psi.-
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