La neurociencia de la programación informática

 

Por un lado está la neurociencia, una rama científica centrada en el cerebro y su funcionamiento, cosa que por desgracia aún no podemos decir que conozcamos en demasiada profundidad. Por otro lado, la programación, ciencia compleja donde las haya que solo un puñado de elegidos dominan, pero que está cambiando la forma en que funciona nuestro mundo.

Aunque conocido, el lenguaje de la programación es relativamente nuevo y no llegamos a entender como interacciona nuestro cerebro con él, como lo comprende, como lo maneja.  Un equipo internacional de científicos dirigidos por la Dra. Janet Siegmund utiliza la técnica de neuroimagen de resonancia magnética funcional para saber como funciona el cerebro de un programador en un intento de comprenderlo y dar respuestas a algunas preguntas.

Algunos han querido hablar del lenguaje de programación como si de una lengua extranjera se tratara, pero otros desarrolladores afirman que es algo más cercano a las matemáticas y la ciencia que a una lengua por si mismo.

 La resonancia magnética funcional permite comparar y contrastar las diferentes tareas cognitivas analizando las diferencias entre las áreas según se lleve a cabo una tarea u otra.

Por ejemplo, en las personas que tienen fluidez en una segunda lengua, según los estudios se activan diferentes regiones del procesamiento del lenguaje. De hecho, un nuevo estudio afirma que en el cerebro de los programadores se activan justamente estas regiones lingüísticas del cerebro cuando procesan código, y hay poca activación de las regiones dedicadas al pensamiento matemático.

Nuestro cerebro tiene diversas áreas cerebrales bastante especializadas en  el pensamiento lingüístico, o el pensamiento matemático. Ahora bien, si aparecen nuevas tareas con las que nuestro cerebro no estaba anteriormente familiarizado, como en este caso es el código informático, hay que buscar algún apaño, y en este caso el cerebro recluta redes de procesamiento cerebral preexistentes para llevar a cabo tareas nuevas.

Por ejemplo, el giro fusiforme tiene la función de reconocer caras, pero también se ha detectado que se activa para reconocer objetos específicos. Sin embargo, si alguien es experto en aves podrá distinguir diferentes especies gracias a esta área cerebral, y un experto en coches también usara esta misma área cerebral. Eso si, alguien que sea experto en coches pero no en aves, no tendrá una activación del giro fusiforme al ver aves. Solo se activará su área de procesamiento en aquello que es experto.

Y la cosa no se queda aquí, sino que a parte de reclutar determinadas áreas cerebrales, también se aumenta la masa cerebral de dichas áreas para especializarse más. Por ejemplo, los gamers tienen la corteza parietal más grande; y los taxistas tienen algunas regiones del hipocampo más grandes cuantos más años de experiencia tienen.

Según un primer estudio con 17 participantes observados gracias al escáner de resonancia magnética funcional, cuando dichos programadores procesaban código corto, se activaban las regiones específicas de la comprensión del código.

Se llegaron a activar 5 regiones cerebrales, relacionadas con el lenguaje, la memoria de trabajo y la atención. Concretamente, estos programadores reclutaron partes del cerebro que están asociadas con el procesamiento del lenguaje verbal y orientadas a su procesamiento (como la corteza prefrontal ventral lateral). Es decir, delante de los fragmentos de código presentados, los cerebros de los programadores reclutaron regiones existentes en el cerebro cuya función es comprender y procesar el lenguaje, y en ningún momento necesitaron otras regiones más complejas.

Por tanto, podemos afirmar que la comprensión cerebral del código se aproxima más a verlo como un lenguaje que como operaciones matemáticas, ya que estos cálculos suelen tener lugar en el surco intraparietal, el razonamiento matemático en el polo frontal derecho, y el razonamiento lógico en el polo frontal izquierdo. Ninguna de estas áreas se activaron de manera significativa para comprender el código de programación.

Como podemos ver, aunque algunos desarrolladores defienden que el código fuente es algo más relacionado con las matemáticas, los estudios afirman lo contrario, pues el cerebro lo comprende justamente como un lenguaje (el lenguaje de programación), y no recluta áreas cerebrales que tengan relación alguna con la comprensión o razonamiento de las matemáticas.

Fuente:

Vía | Huffingtonpost.

http://www.omicrono.com/2014/02/la-neurociencia-de-la-programacion-informatica/

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Acerca de rferrar

Lic. en Psicología, psicoterapeuta, experta en psicología de Internet y Ciberpsicología. Interesada en el cambio de paradigma que la neurociencia plantea a los profesionales psi.-
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