Leer: una hazaña del cerebro humano

(fragmento)

“Leer es una de las hazañas más llamativas del cerebro humano. Somos capaces de identificar una serie de trazos  y transformar esas geometrías a una velocidad inaudita en ideas, emociones, memorias y pensamientos. Es algo llamativo porque leer requiere un nivel cognitivo muy profundo y al mismo tiempo es algo muy reciente en nuestra historia evolutiva, hasta hace pocos miles de años las palabras solo entraban en nuestro encéfalo a través de los oídos.

Se piensa que nuestro cerebro usó capacidades ya establecidas para esa nueva tarea: así nuestro sistema visual de discriminación y reconocimiento de objetos se usó para la identificación de letras y palabras mientras que nuestra comprensión de sonidos se activó para el procesamiento fonológico de esas palabras, transfiriéndose ambas secuencias, los trazos en el soporte y las palabras como vocablos a un nivel encefálico superior donde se produce la comprensión del contenido de la lectura.

El código de la lectura es complejo pues las mismas letras pueden representar sonidos diferentes en función de las letras que las rodean (las dos ces en cacería), e interviene el orden, el contexto, los signos de puntuación y muchas cosas más.

Así, nuestro cerebro debe analizar la representación fonológica de letras y las combinaciones de letras y signos y tener una memoria almacenada de esas combinaciones y sus sonidos correspondientes.

Parece que distintas zonas cerebrales se encargan de estas cosas, algo que se ha podido comprobar mediante el estudio de lesiones cerebrales. Hay personas que tras un traumatismo o un tumor cerebral  no consiguen leer una palabra desconocida o una combinación de letras sin sentido pero sí leen las palabras de uso común.

Parece que el lóbulo temporal superior se encarga de la lectura letra a letra, como hacemos cuando somos pequeños o con una palabra que nos cuesta —una fórmula química, por ejemplo— mientras que el lóbulo temporal inferior lee palabras completas de un golpe, lo que hacemos de adultos con los textos normales.

Son también interesantes las diferencias entre lenguas: en el español y el alemán, hay una correspondencia muy alta entre letra y sonido, en el inglés es mucho más variado y una misma combinación como las palabras que terminan en –ough se pronuncia de manera totalmente diferente en diferentes palabras (tough — que suena aproximadamente, que no se quejen los filólogos y los anglófilos, taf—, dough —doʊ—, through —zru— y cough —cof)— o en chino donde no se pronuncian fonemas (unidades de sonido) sino morfemas (unidades de significado).

Además, el chino es un lenguaje tonal donde el mismo fonema pronunciado en tonos distintos significa cosas diferentes. Así leer en voz alta en chino implica obligatoriamente hacer referencia a representaciones almacenadas en el cerebro  sin que se puedan ir sumando los componentes de ese fonema hasta tener la palabra como hacemos los occidentales.

Hay tres áreas cerebrales funcionando simultánea y coordinadamente para poder leer:

  1. El giro frontal anterior inferior izquierdo es el “productor de fonemas” y se encarga de vocalizar las palabras, tanto en silencio como de viva voz. Descompone las palabras en fonemas y es especialmente activo en los primeros lectores, cuando vemos que van leyendo letra a letra o sílaba a sílaba.
  2. El área parieto-temporal izquierda es el “analizador de palabras”, disecciona las palabras, las trocea en los fonemas y sílabas que las componen y las asocia a sus sonidos específicos.
  3. El área occípito-temporal izquierda es el “detector automático” y optimiza el proceso de reconocimiento de las palabras, haciéndolo a cada vez mayor velocidad.

En los occidentales, como vemos,  participa con cierta exclusividad el hemisferio izquierdo mientras que en los orientales es un proceso más bilateral, con participación parcial del hemisferio derecho.dislexia

Aunque se considera que leer es una habilidad que todo el mundo puede tener, hay psicólogos que piensan que leer es quizá lo más difícil que se enseña a los niños en el sistema educativo por lo que no es de extrañar que haya pequeños con dificultades .

No hay un consenso total y una minoría de investigadores discuten que exista una dislexia como una discapacidad de la lectura y piensan que distintas personas tienen un nivel lector diferente dentro de un amplio  rango de normalidad por lo que, según ellos, deberíamos ser más prudentes a la hora de etiquetarlo como un problema o una discapacidad. Estos investigadores piensan que la lectura se entiende mejor como un talento, un don basado en la neurobiología que no todos reciben en la misma medida.

Para ellos sería comparable a la música, donde asumimos con facilidad que hay personas que cerebralmente no tienen talento para la música, decimos que no tienen —tenemos— “oído” y habría personas que no tendrían del mismo modo un talento para los sonidos del lenguaje, lo que les dificultaría conectar con el código alfabético y tener buenos resultados en la lectura.071203164807-large

Las diferencias, por lo que se ha visto, están en la sustancia blanca, los haces de axones mielinizados que conectan distintas regiones del sistema nervioso y, en particular, distintas regiones de la corteza cerebral.

Estos axones mielinizados serían los cables de conexión entre estas regiones, enviando señales eléctricas —y con ellas información— de unas zonas a otras.

Si estos fascículos tienen alguna deficiencia, los resultados pueden ser muy evidentes como en las parálisis o más sutiles, como parece suceder en algunas personas que tienen dificultades para leer.

En este sentido, se ha visto la presencia en personas con dislexia de anomalías en los fascículos mielinizados que conectan las zonas temporales y las parietales, especialmente en el lado izquierdo y también en el cuerpo calloso, el gran haz de fibras mielinizadas que conecta ambos hemisferios.

En particular, la zona más caudal del cuerpo calloso que conecta con la parte del sistema visual encargada de percibir movimientos y controlar los movimientos del ojo, un factor clave para recorrer las líneas de un texto.

Estos axones presentan más pérdidas de agua en niños que tienen problemas con la lectura frente al grupo control.

Finalmente, recordar que hay muchos ejemplos de personas con dificultades para la lectura pero que luego tuvieron un gran éxito “cerebral” y personal, como Albert Einstein”.

Por : Dr. José Ramón Alonso

Fuente: http://jralonso.es/2014/06/22/marilyn-y-los-libros/#more-317167

 

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Acerca de rferrar

Lic. en Psicología, psicoterapeuta, experta en psicología de Internet y Ciberpsicología. Interesada en el cambio de paradigma que la neurociencia plantea a los profesionales psi.-
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