Cerebro, Internet & educación

Internet es una revolución cultural. Una revolución que puede facilitar en gran medida los procesos de aprendizaje, memoria y adquisición de nuevos conocimientos de mucha gente. ……..Una estadística reciente ha mostrado que el 50% de los niños americanos ya maneja formatos electrónicos para leer o estudiar, cifra que refleja un incremento significativo con respecto a 2010, que era del 25%.

Y es en esta vía que las más prestigiosas instituciones docentes y de investigación internacionales se han embarcado en proyectos con los que poder ofrecer programas docentes a todo el mundo. Un buen ejemplo es el curso abierto del Instituto Tecnológico de Massachusetts en Estados Unidos que desde su inicio en el año 2002 ha ganado merecido aplauso y reconocimiento internacional. Este curso es libre en la web y en él se ofrece todo tipo de material, desde clases teóricas a simulaciones prácticas.

Ya muchos piensan que Internet bien pudiera ser el instrumento clave, más útil, para difundir en el mundo estos nuevos conocimientos sobre neuroeducación…….Y esto vendrá potenciado en los próximos años en los que se espera poder crear programas que incorporen aplicaciones como pudieran ser no solo el reconocimiento de voz perosnal, profesor-alumno, sino también estímulos auditivos, visuales y somestésicos (movimiento) y aún de olores para determinados experimentos con los que mimetizar una realidad sensorial virtual.

Internet, sin embargo, puede ser un instrumento que entrañe ciertos riesgos si no es utilizado adecuadamente…..Muchos padres comienzan a darse cuenta (a ser de verdad conscientes), del tiempo que sus hijos pequeños y adolescentes, pasan delante de una pantalla de ordenador, navegando en busca de información, contactando con amigos a través de facebook o Twitter, o simplemente bajando juegos de la red. Este tiempo son muchas horas, que pueden oscilar entre tres y siete al día…………………………………………

Y la pregunta clave es la siguiente ¿Todo esto está haciendo un bien o un daño al cerebro?…….De hecho, empieza a hablarse de una nueva forma de atención producida por internet. Y esto no es baladí, pues ya conocemos los varios tipos de atención con circuitos neuronales específicos y es posible que el entrenamiento excesivo de unos pudiera ir en detrimento del funcionamiento de los otros y, en consecuencia afectar los procesos de aprendizaje y memoria.

En el lado negativo, Internet se ha relacionado con el aumento en el número de niños que padecen trastorno de hiperactividad y falta de atención en el colegio.Y también con un daño en las conductas fundamentales de relación emocional y personal,  como la empatía. Y finalmente, ya en el lado más patológico, ser la causa de ese síndrome de “adicción a Internet” del que ya más de 25 millones de niños han sido diagnosticados en China, con el consiguiente desarrollo, como toda adicción, de conductas antisociales. Frente a todo esto hay otras voces que claman, en sentido contrario, bien señalando que Internet no produce ningún daño o que incluso pudiera ser beneficioso para el cerebro en su adapatación a los nuevos tiempos.

En cualquier caso, lo que sí es una realidad es la plasticidad del cerebro y su enorme flexibilidad y adaptación a estímulos nuevos cambiando sus conexiones neuronales.

Internet hoy es un instrumento poderoso para el aprendizaje al que todo ser humano se ve sometido en la sociedad y las culturas en las que vive. ……..¿Por qué los cambios producidos por Internet tendrían que ser cambios para mal?

Por los pocos estudios con resonancia magnética realizados hasta ahora en personas de mediana edad y mayores que ya han tenido una buena experiencia navegando por Internet, se ha visto que hacerlo, activa regiones cerebrales que no se activan en personas no iniciadas o poco iniciadas en estas tareas.

En personas entrenadas y mientras se navega se produce una alta actividad en regiones como la corteza prefontral (toma de decisiones, planificación futura, actividad mental y razonamientos complejos), corteza cingulada (atención y convergencia de percepciones y emociones en la toma de decisiones) o el hipocampo (aprendizaje y memoria) y algunas otras áreas del cerebro límbico, como el núcleo accubens (emoción, placer y recompensa). No se sabe si esta actividad persistente y sostenida a lo largo de mucho tiempo, puede producir cambios permanentes y, por tanto, tener consecuencias para la conducta social de los individuos.

Estos hallazgo…¿Podrían proveer de una indicación de cambios futuros permanentes en el cerebro de las personas normales, no adictas, pero que utilizan Internet durante muchas horas al día? Con estos cambios en el cerebro ¿Podría Internet iniciar una revolución cognitiva como ha venido preconizándose desde ciertos foros?…………………..

¿Una nueva sociedad producida por ese mundo virtual que llamamos Internet?”

Francisco Mora.-

en

“Neuroeducación: solo se puede aprender aquello que se ama”. Cap. 17 pag 151/155(Ed. Alianza) 2013

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Acerca de rferrar

Lic. en Psicología, psicoterapeuta, experta en psicología de Internet y Ciberpsicología. Interesada en el cambio de paradigma que la neurociencia plantea a los profesionales psi.-
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